Hay sonidos que no solo se escuchan: se sienten en la piel y se heredan como un apellido. Este 15 de septiembre de 2026, cuando el reloj marcó las diez de la mañana, Santiago de Cuba no solo celebró un aniversario; asistió al latido de su propia memoria.
Los Tambores de Enrique Bonne hoy cumplen 65 años, y lo hacen con la dignidad de quien ha sabido convertir la percusión en un lenguaje de identidad.
Fundada en 1961 por el maestro Enrique Bonne Castillo, esta agrupación no es un simple conjunto musical. Es un archivo vivo de nuestras raíces, un puente entre el ayer y el hoy que ha llevado el eco de la tierra caliente a escenarios de todo el mundo.
Su estilo, tejido con hilos afro-cubanos y melodías tradicionales, ha sido faro para generaciones de artistas y escuela para quienes entienden la música como un acto de comunidad.
Pero más allá del virtuosismo, Los Tambores han sido un vehículo de educación cultural y un espacio de encuentro. En cada toque, en cada repique, se narran historias de barrio, de resistencia y de alegría.
Han sido embajadores de un patrimonio que no se exhibe en vitrinas, sino que se comparte en plazas y se transmite de oído a corazón.
El legado de Enrique Bonne no se mide en años, sino en la huella que dejó en el alma de Santiago. Su visión sigue viva en cada tambor que resuena, en cada músico que se suma a esta gran familia.
Por eso, la cita de este martes en la Casa de Cultura Josué Pais García no es un simple evento: es un acto de gratitud y de reafirmación.Que suene el tambor.
Que retumbe la tradición. Porque mientras haya quien lo escuche, Santiago seguirá contando su historia con ritmo y con verdad.
Foto: Tomada de internet.