La defensa de la justicia constituye uno de los pilares esenciales para el desarrollo de cualquier nación. En Cuba, esa responsabilidad recae sobre hombres y mujeres que, desde los más diversos escenarios, dedican su vida profesional a garantizar el respeto a la legalidad, la protección de los derechos ciudadanos y el fortalecimiento de las instituciones.
A ellos está dedicado el Día del Jurista, celebrado cada 8 de junio.
Detrás de cada proceso legal, de cada orientación jurídica y de cada decisión basada en el Derecho, existe un profesional comprometido con los principios de equidad, responsabilidad y servicio público. Su labor va mucho más allá de los tribunales o las oficinas especializadas; se encuentra presente en la vida cotidiana de la sociedad, acompañando procesos que contribuyen al orden, la convivencia y la seguridad jurídica de la nación.
Abogados, jueces, fiscales, notarios, asesores jurídicos, profesores e investigadores del Derecho integran una comunidad profesional que desempeña un papel decisivo en la construcción de una cultura de respeto a las leyes.
Su trabajo permite que los ciudadanos conozcan y ejerzan sus derechos, al tiempo que fortalece la confianza en las instituciones y en los mecanismos establecidos para la solución de conflictos.