El Primero de Mayo vuelve a convocar. Es una fecha cargada de historia, de luchas y de conquistas que tuvieron su origen lejos de aquí, en Chicago, en 1886, cuando miles de obreros salieron a las calles para exigir la jornada laboral de ocho horas.
Aquella protesta, que culminó en represión y en la ejecución de líderes sindicales tras la Revuelta de Haymarket, marcó para siempre el sentido de esta conmemoración.Cuatro años después, el 1.º de mayo de 1890, unos tres mil trabajadores habaneros protagonizaron el primer desfile en Cuba, aún bajo dominio colonial.
Desde entonces, el Día Internacional de los Trabajadores ha tenido un profundo significado en el archipiélago.
Durante la etapa neocolonial, fue jornada de reclamo por derechos y garantías para la clase obrera.Tras el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, el respaldo al proceso revolucionario se convirtió en la principal motivación de esta conmemoración, transformada en expresión de unidad y en celebración colectiva.
El 2026 llega con sus propios retos:
Conscientes del complejo escenario que vive el país, cientos de miles de cubanos volverán a las plazas en un Primero de Mayo marcado por la necesaria austeridad, pero también por la firme voluntad de defender el derecho a construir una nación soberana, sin injerencias ni amenazas.
En el año del centenario de Fidel Castro Ruz, la jornada será también homenaje: una marcha comprometida de quienes sostienen los servicios y la producción, y que reafirman, desde cada espacio, los valores que definen a la nación.
Será, además, el saludo del movimiento sindical al venidero 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, cita que pondrá en el centro del debate asuntos esenciales como el ahorro energético, la producción nacional, los salarios, la seguridad social y el papel de los trabajadores en medio de las transformaciones económicas y sociales del país.
Este Primero de Mayo será, en ese sentido, antesala y compromiso.Más que una conmemoración, será un momento para afirmar la vida, la creatividad y la capacidad de resistir y construir, aun en medio de limitaciones.
Una jornada para decir presente en la obra colectiva de una Cuba que, con sus desafíos, sigue apostando por el trabajo, la innovación y la unidad como pilares de su futuro.