sábado 23 mayo 2026

El último silencio de Gustavo Ameijeiras

Un 22 de mayo de 1958 en Oriente, Cuba.No hubo testigos. Solo la noche, el fusil y el cuerpo que cayó sobre la tierra manchada de luna.Gustavo Ameijeiras Delgado, uno de los combatientes más audaces de la clandestinidad contra Batista, fue ejecutado por esbirros en una fecha que ya la historia se negaría a olvidar.

Tenía apenas treinta años, pero cargaba ya varias vidas dentro: la suya, la de sus hermanos muertos, y la de una patria que aún no nacía.Todo comenzó aquel 10 de marzo de 1952. Con el golpe de Estado, Gustavo no se quedó en su casa.

Fue de los primeros en llegar a la Universidad de La Habana, reclamando las armas que nunca llegaron. La rabia lo hizo joven y firme.Luego vino el Moncada.

El 26 de julio de 1953 supo que su hermano menor, Juan Manuel, había muerto en el asalto. Sin dudar, cruzó hacia Oriente para averiguar. Pero los batistianos lo detuvieron y lo encerraron en la prisión del Boniato.

Allí, entre muros calcinados por el sol, conoció a los muchachos de la Generación del Centenario. Allí comprendió que la cárcel también es una escuela.

Su salida, se convirtió en sombra fiel de Haydée Santamaría. Junto a su otro hermano, Ángel —que caería meses después enfrentándose a la tiranía—, Gustavo asumió una misión tan silenciosa como vital: verificar la distribución nacional de La historia me absolverá, el alegato de Fidel Castro que circulaba como un río subterráneo.

La huelga del 9 de abril de 1958 lo empujó al monte. Quería guerrilla. Pero el destino le tendió una celada en la provincia de Oriente. Lo capturaron.

Luego vinieron las torturas: golpes, electricidad, huesos rotos. Pero Gustavo no habló. No entregó nombres ni rutas. Se convirtió en una muralla de carne callada.

Y por eso lo mataron.

Lo asesinaron sin ruido, como se mata a quienes no pueden ser doblegados. Su cuerpo cayó en algún paraje ignoto. Pero su nombre, en cambio, no cayó nunca.

Hoy, 22 de mayo, la memoria vuelve a pararse en ese lugar sin flores donde un hombre común eligió ser leyenda. Y calló para que otros pudieran gritar.

Destacadas
Comentarios
Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…
Suscribirse
Notificar de
guest

0 Comments
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios