Corría el año 1958 y al interior de un pequeño espacio algo grande se gestaba. Estaba en auge en la ciudad de Santiago de Cuba un movimiento que ya tomaba auge en fiestas entre amigos, alegraba corazones rotos y agasajaba a cumpleañeros: la trova.
Y es así como un día surge una peña en el zaguán de la casa de Virgilio Palais, ubicada en la calle Heredia entre San Pedro y San Félix. Junto al anfitrión inauguraban el ameno espacio los conocidos Ramón Márquez, Ángel Almenares, Miguel Ángel Jústiz, Anselmo Lainati y otros trovadores.
Rápidamente este local se adueñó de la preferencia de trovadores y amantes de esta hermosa forma de hacer la canción.
Tal es así que con el paso de los años se institucionalizó aquí La Casa de la Trova José Pepe Sánchez, famosa en toda Cuba y reconocida a nivel internacional.
Poseedora de un ameno ambiente y siempre atractiva por la calidad de los artistas que aquí se presentan, la Casa de la Trova santiaguera perdura y se proyecta como la casa de los trovadores santiagueros, quienes imbuidos de su espíritu fundacional se niegan a dejar morir el género.