Con información del Instituto de Meteorología Cuba.
A 151 años del primer pronóstico y primer aviso de ciclón tropical de Benito Viñes
El 11 de septiembre de 1875, el padre Benito Viñes Martorell, S. J., escribió su primera predicción sobre la trayectoria de un huracán y envió el texto a los periódicos de La Habana. No era un simple aviso: era una forma nueva de mirar el cielo.
Por primera vez, la observación paciente y el estudio sistemático se adelantaban al golpe del viento. Nacía, con ese gesto, el primer pronóstico y el primer aviso de ciclón tropical de los que guarda memoria la meteorología moderna.
Desde entonces, su nombre ocupa un lugar cimero en la historia de la ciencia. Su obra no fue fruto de una intuición aislada. Nació de su talento, pero también de una decisión institucional: sus superiores lo destinaron a Cuba, isla del trópico, en una época de intensa ciclogénesis en la cuenca atlántica.
Allí, entre la vulnerabilidad y la necesidad de proteger vidas, su vocación encontró terreno fértil.
2026 no marca un aniversario cerrado. Y, sin embargo, hay fechas que no necesitan números redondos para merecer memoria. Recordar a Viñes es reconocer que la meteorología también se escribe con responsabilidad, sensibilidad y amor por la gente.
Cada pronóstico que hoy salva una vida lleva, de algún modo, la huella de aquel jesuita que un 11 de septiembre se atrevió a traducir el lenguaje del huracán.