Una manera especial de despedir el verano fue la escogida por representantes de los jubilados de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en Santiago de Cuba: un encuentro para intercambiar sobre historia, precisamente en un sitio cargado de memoria, frente a las ruinas del otrora Hospital Civil, en el parque Abel Santamaría Cuadrado.
La MSc. Elena Ruano Marañón, presidenta de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en el distrito 26 de Julio y sobrina nieta de los hermanos Marañón, destacados combatientes del levantamiento del 30 de noviembre y de otras gestas revolucionarias, fue la encargada de acercarnos a la trayectoria de esta familia, cuya historia, pese a su relevancia, resulta hoy poco conocida entre las nuevas generaciones de santiagueros.

Los hermanos Marañón-Pérez: Serio, Conrado, Melquiades y Hernán, junto a su primo Marcelo, tuvieron una activa participación en la lucha clandestina en Santiago de Cuba, y tras sumarse a la huelga del 9 de abril de 1958 contra la dictadura de Fulgencio Batista, fueron delatados, detenidos y posteriormente asesinados por fuerzas represivas del régimen.
En el intercambio, los jubilados de la UPEC evocaron también los sucesos del Moncada de 1953 y la participación y liderazgo del comandante Fidel Castro Ruz, en el contexto del centenario de su nacimiento, conversación que adquirió especial significado por el lugar donde se desarrolló el encuentro: el entorno del parque Abel Santamaría Cuadrado, escenario de importantes acontecimientos de la historia de Santiago de Cuba.
Precisamente allí, el 16 de octubre de 1953, tuvo lugar la vista del juicio por los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, jornada en la que Fidel asumió su propia defensa y pronunció el alegato que posteriormente se publicaría bajo el título La historia me absolverá, documento que se convertiría en uno de los textos fundamentales de la etapa inicial de la Revolución cubana.
