En el aniversario 111 del natalicio de Juan Manuel Márquez, lo recordamos como un revolucionario de los considerados imprescindibles, que con su ejemplar vida legó a los cubanos un modelo de hombre dispuesto a llevar hasta sus últimas consecuencias las ideas de la justicia social para su pueblo.
Juan Manuel Márquez nació el 3 de julio de 1915, en la Playa Santa fe, en el capitalino municipio de Marianao y con apenas 13 años de edad se unió a un grupo de jóvenes por el sendero de la insurrección contra el régimen del dictador Gerardo Machado y por ello en 1932, con apenas 17 años cumplió cárcel en el Presidio Modelo.
Hombre de acción y de pensamiento, abogó desde temprana edad por la realización de la Revolución, luego prosiguió la lucha contra los restantes gobiernos que se sucedieron en la isla, incluyendo la tiranía de Fulgencio Batista y fue junto a Eduardo Chibás, fundador del Partido Ortodoxo donde conoció a Fidel.
En junio de 1955 Juan Manuel Márquez fue golpeado salvajemente por esbirros de la tiranía batistiana y en la clínica donde se encontraba convaleciente fue visitado por el Doctor Fidel Castro, incorporándose a partir de ese momento al recién creado Movimiento 26 de Julio, que decidió trasladarlo fuera del país para trabajar en la organización de la nueva etapa de lucha.
En Estados Unidos y Méjico Juan Manuel Márquez se mantuvo muy cerca de Fidel viajando con él por muchos estados norteamericanos, recaudando fondos y organizando los emigrantes para la lucha futura.
Juan Manuel Márquez, incansable luchador a toda prueba, fue designado por Fidel Castro como segundo jefe de la expedición del Granma y aunque ya pasaba de los 40 años, era el mayor de todos, supo sobreponerse a las vicisitudes del desembarco al cual calificó de naufragio, por las dificultades que tuvieron que enfrentar. El 15 de diciembre de 1956 fue capturado y asesinado por fuerzas del régimen dictatorial.
Hoy se le recuerda como lo que fue, un periodista leal a su profesión. Convertida en poderosa arma, la pluma de Juan Manuel Márquez, halla una fuerte trinchera en el semanario «El Sol». En las páginas de ese periódico marianense, el 14 de abril de MIL 934, escribe un artículo, titulado “Banderas a media asta”, donde expone que Cuba dejó de ser colonia española para convertirse en una factoría del imperialismo yanqui y denuncia la posición del gobernante de turno.
Al escribir a un amigo dijo: “Nosotros no nos detendremos, ni pensamos que nadie pueda detenernos. Sabemos que nuestro destino es vencer o morir”