Entre 1964 y 1965 el Comandante Ernesto Guevara de la Serna, en misión oficial, realizó un amplio periplo internacional que incluyó varios países del Tercer Mundo, sobre todo de África, lo que reafirmó más su carácter antimperialista, tomando la decisión de marchar a otras tierras a ofrecer sus modestos esfuerzos como revolucionario.
Al regresar a Cuba pensó en primer lugar en Bolivia y después en su tierra natal Argentina. Sin embargo, fue persuadido por el Comandante en Jefe Fidel Castro de que todavía allí no existían las condiciones mínimas para iniciar la lucha, y le propuso marchar al este del Congo para dar apoyo guerrillero al movimiento contra el régimen dictatorial de Moisés Tshombé opresor de esa nación africana ex colonia belga.
El Che parte de Cuba hacia el Congo en abril de 1965 con 150 hombres y tras varios meses de lucha convencido de que esta no tenía perspectiva se repliega a Tanzania donde permaneció un tiempo. Ya para entonces, Fidel había dado lectura a su carta de despedida por lo que el Comandante Guevara, un hombre de honor, considera inoportuno regresar a Cuba, y marcha a Praga, Checoeslovaquia, donde reside un tiempo clandestinamente.
No obstante, el Comandante en Jefe Fidel Castro le escribe una carta persuadiéndolo para que regrese a la isla, donde ya un grupo de 15 compañeros seleccionados por el propio Che se entrenan en la zona montañosa de Pinar del Río, en la finca San Andrés, para incorporarse a la gesta boliviana. En julio de 1966 el Comandante Guevara regresa y se une al grupo durante casi tres meses.
En octubre de 1966 el Che parte de Cuba convenientemente disfrazado, prácticamente con otro rostro que lo hacía irreconocible, tanto, que Fidel le contó al periodista francés Ignacio Ramonet que invitó a un grupo de la dirección del país a un almuerzo para que conocieran a un amigo muy interesante, y ninguno reconoció en esa persona al Comandante Guevara.
Tras salir de Cuba, el Che viaja a Europa y después a otros países de América Latina hasta el 3 de noviembre de 1966 en que llega a La Paz, capital de Bolivia, donde entra con un pasaporte uruguayo a nombre de Adolfo Mena Gonzalez, enviado especial de la OEA para realizar un estudio sobre las relaciones económicas y sociales del campo boliviano.
Ya en La Paz, el Che sostiene contacto con algunos colaboradores y el 5 de noviembre de 1966 parte con rumbo a Cochabamba acompañado de los cubanos Carlos Coello y Alberto Fernández Montes de Oca. Dos días después, el siete, el grupo llega a la finca de Ñancaguasú, ocasión en la que anotó en su diario: “Hoy comienza una nueva etapa…”
Fragmento del Diario del Che en Bolivia correspondiente al 2 de octubre de 1967: “El día transcurrió sin la menor huella de soldados (…) la radio n os trajo la explicación del despliegue de los soldados el día 30, según noticias el ejército comunicó haber tenido un encuentro en abra del Quiñol con un pequeño grupo nuestro, sin que hubiesen bajas de ambas partes (…). El grupo era de seis individuos, según el mismo parte”