La historia de Santiago de Cuba y la del General de Ejército Raúl Castro Ruz transcurren unidas por múltiples episodios que marcaron el devenir de la nación, desde sus años de infancia en esta ciudad hasta momentos decisivos de la lucha revolucionaria y la construcción de la Cuba contemporánea.
Omar López, conservador de la ciudad, refirió a la Agencia Cubana de Noticias que Santiago fue la primera gran ciudad que conocieron los niños Fidel y Raúl, aquí estudiaron, crecieron y fueron construyendo una relación profunda con una urbe que entonces era la capital del oriente cubano.
Según dijo, los hermanos llegaron, en momentos distintos, procedentes de Birán, en la actual provincia de Holguín, para cursar estudios en los colegios La Salle y Dolores, experiencia que contribuyó a moldear su visión del país y su identidad oriental.
Cuando camino por el céntrico parque Céspedes, imagino cuántas veces pasaron por allí en su juventud; en estas calles, plazas y edificaciones se formó una conciencia vinculada a la realidad social y cultural de una ciudad marcada por las tradiciones patrióticas, afirmó.
Años después, Santiago volvería a ser escenario de uno de los momentos más trascendentales de la lucha revolucionaria: los sucesos del 26 de julio de 1953, durante los cuales Raúl junto a un grupo de compañeros, y como parte del asalto al otrora Cuartel Moncada, atacó la fortaleza militar desde las terrazas del Palacio de Justicia.
López resaltó que aquella acción permitió revelar las cualidades de combate de Raúl, así como su capacidad para asumir responsabilidades decisivas.
Tras la acción armada, el encarcelamiento de los combatientes en la Real Cárcel de Santiago de Cuba, también conocida como Vivac, constituyó otro momento significativo, dónde varios de ellos volvieron a encontrarse antes de ser trasladados al Presidio Modelo de Isla de Pinos.
Para el conservador, la valoración realizada por Fidel sobre su hermano resume buena parte de la dimensión histórica alcanzada por Raúl, pues el Comandante en Jefe reconoció siempre en él a un hombre de combate, capaz de organizar, desarrollar y dirigir el Segundo Frente Oriental, una de las estructuras más importantes de la lucha insurreccional.
Al evocar la madrugada del primero de enero de 1959, cuando Fidel, desde uno de los balcones del antiguo Ayuntamiento, hoy sede del Museo Primer Frente Oriental José Martí, anunció al mundo el triunfo revolucionario y pronunció la histórica frase: «¡Al fin hemos llegado a Santiago! Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado», señaló que a su lado se encontraba Raúl.
Entre sus recuerdos personales, López rememoró la visita realizada por el General de Ejército tras el paso del huracán Sandy en 2012, ocasión en la que recorrió la exposición fotográfica “En el sentir de todos”, organizada por la Oficina del Conservador y dedicada a documentar los daños sufridos por la urbe y los esfuerzos de rehabilitación.
Al firmar el libro de visitantes de la Maqueta, sitio donde estaba emplazada la muestra, felicitó al conservador y a su equipo «por el trabajo de recuperación de este importante centro histórico, que al igual que la ciudad ustedes reconstruirán más bonito todavía».
Además, dijo López, que a la salida de ese lugar Raúl expresó a los santiagueros reunidos allí tras saber de su presencia que: «No nos vamos a detener hasta que Santiago vuelva a ser Santiago».
Otro episodio especialmente significativo ocurrió durante las transformaciones realizadas en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia, tras el depósito de las cenizas del Comandante en Jefe.
Durante una reunión en la que se le presentó la propuesta de trasladar los restos del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, al frente del camposanto junto a José Martí y Fidel, nos preguntó si técnicamente era posible realizar la obra, comentó.
Según señaló, al recibir una respuesta afirmativa, respaldó la iniciativa, pero solicitó que también estuviera representada Mariana Grajales, Madre de la Patria, lo cual reflejó su sensibilidad hacia la historia, el patrimonio y el papel de la mujer en la formación de la nación cubana.
El conservador evocó igualmente una de las visitas realizada a Santiago de Cuba por el presidente venezolano Hugo Chávez Frías, acompañado por Raúl, ocasión en la que recorrieron Santa Ifigenia e intercambiaron sobre la historia de la isla antillana y América Latina.
Raúl es una figura histórica, profundamente vinculada a la esencia de la nación cubana, símbolo de continuidad y de lealtad a Fidel, a la Revolución y a una obra colectiva construida durante décadas, concluyó López.