Santiago de Cuba — En el mosaico de héroes que forjaron la independencia cubana, pocas figuras emergen con la estatura legendaria de José Guillermo Moncada Veranes.

A 185 años de su nacimiento, un panel titulado Vida de Guillermo Moncada reaviva la llama de quien, con el machete en alto y el corazón libre, se convirtió en uno de los generales más populares del Ejército Libertador.

Nacido el 25 de junio de 1841 en Santiago de Cuba, Moncada fue hijo de un esclavo liberto que no quiso reconocerlo por los convencionalismos. Cargó entonces con el apellido de su madre, Dominga Moncada, y con una dignidad que la pobreza no pudo quebrar.
Aprendió a leer y a escribir, y de mozo se hizo carpintero, oficio con el que ganó el pan que comía.
Fue en la manigua, bajo el fragor de la Guerra Grande, donde sus compañeros de armas comenzaron a llamarlo «Guillermón» —no solo por su imponente estatura, sino por el coraje desbordado que exhibía en cada batalla. Tenía 27 años cuando se alzó en 1868; su bravura y talento lo llevaron, en una década, de soldado raso a general de brigada.
Máximo Gómez, al conocerlo, pronunció una sentencia profética: «Este Guillermón vale mucho… si no lo matan, llegará muy lejos».
Y llegó. Participó en las tres guerras independentistas, combatió al lado de Antonio Maceo y, en la Protesta de Baraguá, rechazó con firmeza el Pacto del Zanjón.
Su vida no fue solo de gloria. La guerra le dio también cárcel: deportado a España, encerrado en la fortaleza de Mahón, nunca doblegó su espíritu. Murió de tuberculosis el 5 de abril de 1895, en el campamento de Joturito, sin haber visto la independencia, pero sembrando en cada mambí la certeza de que Cuba sería libre.
Hoy, 185 años después, el panel Vida de Guillermo Moncada no es solo un recuerdo. Es un acto de justicia: devolver la palabra al hombre que, como dijo el Generalísimo, «tiene dotes de mando y gran habilidad estratégica».

Y, sobre todo, honrar al cubano que, nacido en la orilla más dura de la historia, supo escribir con su ejemplo la página más alta del heroísmo.