La Universidad de Oriente entregó el título de Doctora Honoris Causa en Ciencias de la Educación a Fátima de la Caridad Patterson, y el de Doctor Honoris Causa en Humanidades a Alberto Lescay Merencio.
La maestra y el escultor, han dedicado toda su vida a engrandecer la cultura santiaguera. Por un lado, Fátima lleva 55 años en los escenarios fungiendo como actriz, dramaturga y narradora oral, pero quienes la conocen saben que su verdadero teatro ha sido siempre la calle, la comunidad, y la escuela.
En lo que a Lescay respecta, no hay un lugar mítico en Santiago que no esté ennoblecido por una obra suya: El Titán de Bronce, el Cimarrón en El Cobre, Mariana Grajales en el cementerio patrimonial. Su obra está tan integrada a la ciudad que ya no se puede entender una sin la otra.
La Casa de Altos Estudios ha entregado muchos títulos a lo largo de su historia. Pero esta ocasión fue muy especial, porque se trató más que nada, de agradecer a dos personas que nunca han pedido nada a cambio.
Fátima Patterson y Alberto Lescay ya eran doctores antes de que nadie lo dijera. Lo eran por haber dedicado sus días a contar quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir.