En un contexto donde cada bocado cuenta y la tierra es más que un sustento, una trinchera, la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF) acaba de celebrar sus 39 años de vida con una convicción renovada: en Cuba, la agroecología no es una moda, es una necesidad vital.

Creada en 1987, esta organización ha visto cambiar los paisajes, las economías y los desafíos.
Sin embargo, su principio fundacional se ha hecho más fuerte con el tiempo: lograr una agricultura sostenible, arraigada en los conocimientos agroecológicos.
Hoy, en medio de la compleja situación económica del país, ese principio ha pasado de ser un ideal a una estrategia de supervivencia y soberanía.
Recientemente, la filial de Santiago de Cuba fue el corazón de este renacer. Allí se celebró la Asamblea de Balance, un espacio donde el análisis técnico se mezcla con el compromiso social.

Acompañados por la presidenta nacional, Alina Beltrán Castillo, e Hirán Fano Estévez ,su Vice Presidente, especialistas, técnicos y productores evaluaron estrategias para fortalecer el sector, con la mirada puesta en la cooperación internacional y en los innumerables retos que impone el trabajo con la tierra.

La celebración tuvo un marco de profundo significado: el centenario del natalicio del comandante Fidel Castro Ruz, recordado como inspirador de una batalla que hoy lleva un nombre urgente: soberanía alimentaria.

Reconocer el legado, abrazar el relevo
El encuentro fue también el momento preciso para honrar a quienes han dedicado su vida a esta causa.
Con emoción, se otorgó el “Premio Obra de la Vida” a dos pilares de la asociación: Martha Ortiz Naranjo y “Premio ACTAF Obra de la Vida a ”Ángel Luis Mitchel Pellicier, histórico presidente en Santiago, quien ahora llevará su experiencia al cargo de Coordinador de la Región Oriental.
En un acto que simboliza la continuidad y la fuerza nueva, Jaquelyn Castillo Caballero asumió como la nueva Presidenta de la ACTAF en Santiago de Cuba.
Su liderazgo representa un doble aliento: el relevo generacional y el creciente impulso de la fuerza femenina en la ciencia y la producción agrícola del país.
Sembrar sostenibilidad, cosechar esperanza
Casi cuatro décadas después de su fundación, la ACTAF mantiene su misión con una claridad cristalina.
Su trabajo ya no es una alternativa entre muchas; es un camino esencial. En cada campo, en cada consejo técnico, en cada semilla preservada, se libra una batalla por el futuro.
Porque en la Cuba de hoy, sembrar sostenibilidad es, literalmente, sembrar esperanza.
Y en esa siembra, con las manos en la tierra y la mirada en el horizonte, técnicos, agricultores y forestales demuestran que la verdadera independencia comienza en el surco fértil.