Por más de una década, cada fin de semana, la Casa de la Cultura «Manuel Armero Sánchez»se transforma en un universo de creatividad donde niñas y niños descubren el poder de la imaginación.

Los sábados por la mañana, cuando el reloj marca las diez, algo extraordinario ocurre en el corazón cultural de este municipio. Las puertas de la venerable Casa de la Cultura Manuel Armero Sánchez se abren no solo para dar paso a los pequeños visitantes, sino para permitir que el arte entre en sus vidas de la manera más natural: jugando, riendo, creando.

Desde hace más de diez años, este ritual sabatino se ha mantenido incólume. Niñas y niños sanluiseros acuden con la expectativa propia de quien está a punto de emprender una aventura.
Les esperan Instructores de Arte y Promotores Culturales que, más que profesores, se convierten en cómplices de su descubrimiento.

Un mundo de papel y fantasía
El más reciente encuentro tuvo como anfitrión al Proyecto Comunitario «Arte de Papel» con su presentación «El mundo de la lectura».
Lo que podría sonar a simple actividad se transformó en un carnaval de creatividad donde los libros dejaron de ser objetos estáticos para convertirse en protagonistas de juegos, bailes y representaciones teatrales.
«Entre adivinanzas que despiertan la curiosidad, y dramatizaciones que liberan la timidez estos pequeños no solo se entretienen: acumulan sabiduría».

El arte como lenguaje natural
Lo extraordinario de esta iniciativa no reside únicamente en su longevidad, sino en su enfoque. Aquí no se enseña arte como una materia académica, sino como un lenguaje natural que todos los niños poseen y que solo necesitan explorar.

Las manifestaciones artísticas se presentan no como disciplinas elevadas e inaccesibles, sino como formas diversas de expresar lo que llevan dentro.
Semilla para el futuro
Mientras los pequeños sanluiseros continúan su romance sabatino con el arte, algo más profundo está ocurriendo en el trasfondo.
Cada adivinanza resuelta, y cada libro reseñado con entusiasmo infantil, , está plantando una semilla que podría florecer en futuros artistas, lectores ávidos o simplemente adultos más sensibles y creativos.
El próximo sábado, a las diez de la mañana, las puertas se abrirán nuevamente. Y como ha ocurrido por más de una década, el arte estará esperando, listo para seguir tejendo complicidades con la infancia sanluisera.
Porque en este rincón cultural, los sábados no son simplemente otro día de la semana: son una cita con la magia.