viernes 30 enero 2026

Crónica de un soñador de Cuba: José Julián Martí Pérez

En la Habana de 1853 nació un niño que pronto sería llamado el apóstol de la independencia cubana. José Julián Martí Pérez, desde su temprana juventud, mostró una pasión desbordante por la justicia, la libertad y la cultura. Sus pasos, a veces firmes, a veces apresurados por la urgencia de los ideales, siempre estuvieron guiados por un amor profundo a su tierra.
Martí fue un hombre que vivió entre libros y exilios. La cárcel no lo quebró, la distancia no lo silenció. En cada verso, en cada ensayo, en cada carta, dejaba un pedazo de su corazón latiendo por la libertad de Cuba. Y es que sus palabras, aunque sencillas, tenían la fuerza de la verdad:
«Cultivo una rosa blanca
en julio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.»
Estos versos reflejan su esencia: un hombre que buscaba la justicia sin odio, que soñaba con la unidad, con la dignidad de todos. La sencillez de su poesía es engañosa; bajo su aparente claridad, laten ideas profundas, sentimientos universales, un llamado a la humanidad. Martí no solo escribió sobre la patria, escribió para que cada cubano sintiera la responsabilidad de amar y proteger lo que es justo.
Viajero incansable, periodista, diplomático, maestro y poeta, Martí vivió intensamente cada día, consciente de que la libertad se construye con sacrificio. Su vida terminó en Dos Ríos, luchando por la independencia, pero su legado permanece intacto. Cada letra que escribió, cada pensamiento que compartió, sigue siendo guía para quienes buscan la verdad y la justicia.
José Julián Martí Pérez nos dejó, entre otras cosas, la prueba de que la grandeza no siempre reside en la complejidad, sino en la sencillez profunda del corazón y la palabra. Sus versos, tan claros como un río y tan firmes como la tierra que amaba, nos recuerdan que la verdadera fuerza reside en la honestidad, la solidaridad y la esperanza.
«Si mi verso no es claro,
no importa: que llegue al alma.»
Y así, Martí sigue caminando con nosotros, enseñándonos que lo sencillo puede ser eterno y que amar la patria no es solo un deber, sino un acto de poesía.

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Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
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