En el aniversario 67 del triunfo de la Revolución Cubana, un gesto concreto de protección y cuidado vuelve a escribir, en la vida cotidiana en el municipio de San Luis, principios fundacionales de dignidad y justicia social.
En días recientes, un grupo de madres recién paridas, cuyo inicio de la maternidad estuvo marcado por la furia del huracán Melissa, recibió un símbolo tangible de resiliencia: ventiladores recargables, donados como parte del Programa Materno Infantil.

Estas mujeres, que trajeron vida al mundo en medio de la adversidad climatológica, acogen el donativo no como un simple objeto, sino como un soplo de alivio y certidumbre para sus recién nacidos.
El gesto, recibido con profunda gratitud por las familias, trasciende la utilidad material: es un mensaje de que, incluso después de la tormenta, la Revolución sigue pariendo cuidados, atención y una red de apoyo inquebrantable.

La solidaridad, principio cardinal de la Mayor de las Antillas, amplía su alcance con otra contribución vital.
La Organización Panamericana de la Salud ha hecho entrega de un grupo electrógeno al Hogar Materno municipal «Lidia Doce».


Esta donación garantiza un servicio ininterrumpido y de mayor calidad para las gestantes sanluiseras, asegurando que la luz nunca se apague donde se protege el milagro de la vida.

El equipo representa más que energía eléctrica; es la promesa de continuidad y seguridad para quienes encarnan el futuro de la nación.

Así, en un momento de renovado compromiso histórico, San Luis testimonia como los ideales de aquel enero de 1959 se materializan hoy en acciones que blindan la salud, honran a la maternidad y demuestran que la verdadera fortaleza de un pueblo reside en su capacidad de proteger a los más vulnerables.

La Revolución, a sesenta y siete años de su victoria, sigue alumbrando, y generando vida.
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Periodista
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