Se convirtió en científica una muchacha de Ojo de Agua en Cabacú

Se convirtió en científica una muchacha de Ojo de Agua en Cabacú

A más de 10 kilómetros de la ciudad de Baracoa se encuentra el asentamiento Ojo de Agua en Cabacú, provincia de Guantánamo, allí en ese lugar nació la Doctora en Ciencias Médicas Damaris Fuentes Pelier, especialista de primer y segundo grado en oftalmología, neuroftalmóloga, quien labora en el Hospital Clínico Quirúrgico Doctor Juan Bruno Zayas de Santiago de Cuba.

Me encontré con ella en reciente coloquio organizado por la Federación de Mujeres Cubanas relacionado con los desafíos y realidades de las mujeres en el 2000.

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Foto Autora

Esta joven y perseverante dama de origen campesino expuso sus desafíos que han sido muchos ante el auditorio, desde su origen campesino en una familia numerosa, las peripecias para cruzar un rio y asistir a la escuela, sus incursiones en la costura para apoyar a su madre y también cómo junto a sus hermanos colaboraban con su padre para pastorear chivos, secar cacao y recoger café.

Llega a las ciencias médicas por vocación, perseverancia y oportunidades vinculando más adelante otra importante carrera como madre que la ha coronado con dos hijos y emprendiendo en esta esfera de la vida otros desafíos.

La Doctora Damaris Fuentes exhibe en su larga hoja de servicios ser profesora titular, haber obtenido premios de la Academia de Ciencias de Cuba en el 2020, del delegado del CITMA en ese propio año, que se otorga por primera vez en esa institución en la provincia Santiago de Cuba, premio anual de salud en el 2021 y 2022 y premio relevante del Forum de ciencia y técnica en el sector de la salud desde el 2020 hasta la actualidad.

Tendría muchas anécdotas que contar de sus experiencias profesionales la Doctora Damaris, sin embargo la visita del Comandante Fidel Castro a Santiago de Cuba en los años noventa en medio del período especial ya concluido su entrenamiento nacional como neuroftalmóloga puso un asterisco en su quehacer.

Ella cuenta que estuvo en el recorrido con el líder de la Revolución en el Juan Bruno Zayas y el Comandante se interesó por la evolución de los pacientes que tenían déficit visual y trastornos neuroftalmológicos ya que cada vez la cifra era mayor, ante una enfermedad prácticamente nueva en su especialidad para la época, ello la motivó a realizar la investigación de gran impacto para la salud relacionada con la evolución epidemiológica y clínica de pacientes con neuropatia óptica epidémica cubana en Santiago de Cuba.

Quise preguntarle por curiosidad qué queda de la muchacha de Cabacú, ante la científica.

Quedan mis raíces, el esfuerzo de mis padres, las costumbres, me gustan los turrones de coco, las raspaduras que hacia mi madre y mi tía Rosa, las muñecas que teníamos mi hermana y yo de una planta llamada piñuela, siempre que vuelvo a mis orígenes llego a la aguadilla un lugar donde estaba mi escuela y recuerdo cuando un ciclón le llevó el techo y quedamos a la intemperie, contemplo con orgullo la escuela nueva, recuerdo a mis vecinos, el rio miel donde íbamos a lavar debajo del puente.

La científica ha cumplido tres misiones en Mozambique, Argelia y China donde conoció las costumbres de esos países y pudo valorar los avances de la medicina cubana, también ha asistido a varios congresos internacionales en Colombia, México y Hong Kong donde ha presentado trabajos lo que ha permitido su crecimiento profesional, y cree que sigo siendo la muchacha de Ojo de Agua en Cabacú, pero ahora desde la ciencia y agradece a la Revolución todas las oportunidades para lograrlo.

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