Idalis Ortiz no decepcionó, la judoca en +78kg fue demostrando en cada combate porqué es la #1 del ranking y llega al podio olímpico por cuarta ocasión consecutiva con sus 31 años de edad.
Llega a su cuarta olimpiada con un palmarés envidiable: bronce Beijing 2008, oro en Londres 2012 y plata en Río 2016. Tal parece que la demora un año de la cita en Tokio no afecto su desempeño y todos sabemos que sí.
La casta de ganadora salió en Tokio, como debía ser. Fue directa a 8vos de finales para enfrentar a la portuguesa Rochele Nunes, historia de 7-2 para la nuestra. Muy tranquila esperó entrar en calor, le marcan a ambas dos shidos por pasividad. Quizás la europea no se decidía sabiendo a quién enfrentaba. El combate llega al punto de oro, Ortiz demuestra que nada ni nadie la detendría, con técnica de Seoi-nage logra el Waza-Ari.

Su segundo pleito mucho más fuerte en 4tos de finales ante la china Shiyan Xu. Un Waza-Ari justo al inicio del combate con técnica Seoi-nage y luego el Tsuri-goshi sentencian el pase a la discusión de medallas.
Otra vez los cubanos llegan a la madrugada para ver el judo en la ciudad del Sol naciente. La francesa Romane Dicko, no opuso mayor resistencia. Idalis, sonriente, concentrada, serena, quería más que el bronce y lo consiguió. Gana por Waza-Ari con técnica de Yoko-guruma para soñar con el oro.
Akira Sone
Van a punto de oro, y los árbitros marcan shidos para ambas al minuto 5. Mucho respeto se muestran y ningun logra la aplicación de una técnica final. Le marcan otra pasividad a la cubana puesto que la japonesa toma la iniciativa. No ataca Idalis, quizás la competencia le pasa factura. Nueve minutos después sigue la pelea.
Gana la japonesa 10×0 por falso ataque de Idalis. Duelo más difícil, con balance favorable a la nipona de 4-2.
La cubanita se queda en el podio y logra su segunda medalla olímpica. Se cataloga como la mejor yudoca de Cuba por delante de la estelar Driulis González.
(Fotos Annegret Hilse de Reuters)