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De exitoso jugador de baloncesto en el alto rendimiento, un talentoso deportista santiaguero René Hardy Martínez, encontró en la danza, gracias al amor, el destino de su vida y vocación, como Primer Bailarín Del Ballet Folclórico de Oriente.
En una cadenciosa conjunción de acciones físicas y movimientos coreográficos, Hardy como se le conoce en el mundo artístico, logra adueñarse de las tablas cada vez que se presenta con elegantes y tradicionales escenografías, las cuales lleva junto a sus colegas de la compañía a teatros, plazas, barrios y comunidades.

Hasta los teatros Heredia y Martí, la Casa del Caribe, el Mercerón Center, la sede de la Unión de Escritores y Artistas, la UNEAC, así como a los barrios de Santiago de Cuba, llega René Hardy Martínez con el Ballet Folclórico de Oriente combinando giros y saltos como si fuera a encestar una canasta, convirtiendo los universos escénicos en espectaculares composiciones.
Es increíble el afecto que nos profesan en las comunidades expresa con orgullo y emoción Hardy, hemos alcanzado los repartos Chicharrones en calle 40 y a los Hoyos donde nos han recibido como si fuéramos de la familia, con un amor, que a veces es más gratificante trabajar en esos lugares que en los teatros.

Mi agradecimiento es eterno para mis profesores Marilú, Milagros Ramírez, Odidio, Buenaventura Bell, Eduardo Rivero y Blas Ferrer Lahera, en ellos me inspiro y transmito sus preceptos a las nuevas generaciones, inculcándoles que el Ballet Folclórico de Oriente es un sello, una distinción, una enseñanza no sólo cultural, sino para toda la vida.

Convertido en un intérprete excepcional de la danza que mantiene vivos a los ancestros rítmicos, el Primer Bailarín del Ballet Folclórico de Oriente, René Hardy Martínez llevó la disciplina y la severidad del deporte a los escenarios artísticos, logrando de esta manera un triunfo cultural, al vincular de un modo muy creativo los desplazamientos del baloncesto con el acento de los tambores.