Un grupo de ambientalistas cubanos visitó con carácter exploratorio áreas de la playa Cajío, en el sur de la vecina provincia de Artemisa, que constituye el primer paso de un proyecto por emprender con la asistencia técnica de instituciones nacionales y el apoyo del Fondo del Organismo para las Migraciones (IOM-Migration por sus siglas en ingles de la ONU).
Los profesionales que las recorrieron pertenecen a las agencias de Medio Ambiente y de Ciencias Sociales y Humanísticas, ambas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
Precisó el organismo en Facebook que el objetivo de la iniciativa está encaminado a fortalecer la gobernanza de movilidad humana segura y la resilencia climática en comunidades de las costas de Cuba, que forma parte de uno de los 35 puntos calientes de biodiversidad del planeta y representativos de regiones de elevada concentración de ecosistemas y endemismo.
El Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático es su instrumento rector y el país avanza en la recuperación de manglares, la protección de playas arenosas, el uso eficiente del agua contra la sequía, los estudios sobre la situación de los arrecifes coralinos y las reforestación en embalses, cuencas y zonas costeras identificadas.
Playa Cajío, en el municipio de Güira de Melena, en la provincia de Artemisa, es conocida por sus suelos pantanosos y su vulnerabilidad a los embates del clima, especialmente afectada por el ascenso del nivel medio del mar y sus penetraciones durante los eventos extremos, como el huracán Charly que en 2003 la arrasó.
No obstante, sus habitantes continúan la lucha por permanecer en su hogar, en su mayoría viven de la pesca, están adaptados a su entorno y para enfrentar los efectos del cambio climático han adoptado alternativas naturales y manuales.
En ellos incide el proyecto Mi Costa, coordinado por la Agencia de Medio Ambiente, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y financiado por el Fondo Verde para el Clima, que promueve soluciones basadas en la naturaleza para mitigar los impactos ambientales.
Una de las estrategias clave es la reforestación de los manglares, cuya presencia limita los impactos de los vientos y las olas.