Mientras trabaja en su conuco, un pequeño espacio de cultivo habilitado en un área de uso público entre edificios de apartamentos, Alonso, oficial retirado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), comparte con este redactor sus reflexiones sobre el complejo momento que vive el país.
Entre una labor y otra, rememora episodios de su trayectoria como integrante de la institución armada, experiencias que, afirma, han marcado su manera de entender los desafíos actuales y reforzados las convicciones que cultivó durante más de cuatro décadas de servicio.
“Me integré a la vida revolucionaria desde muy joven. A los 15 años ya formaba parte de las milicias que combatían a las bandas contrarrevolucionarias en las montañas del Escambray; posteriormente cumplí el servicio militar y durante más de 40 años vestí el uniforme de las FAR en defensa de la patria”, recuerda con emoción.

A sus 75 años, reconoce que el paso del tiempo y las exigencias de la vida militar han dejado huellas, sin embargo, asegura que mantiene intacta su disposición de servir al país: “el rigor de las FAR te pone así, pero conservo la misma voluntad y el mismo patriotismo; no me voy a rendir”, afirma, al tiempo que lamenta no contar con la juventud para “aportar mucho más”.
Como combatiente internacionalista en Angola y Etiopía, conoció de cerca las difíciles condiciones de vida que, a su juicio, dejaron el colonialismo y el apartheid en varias naciones africanas, por ello, considera que la participación cubana en aquellas misiones constituyó “una causa justa y oportuna”.
Sobre la realidad que enfrenta Cuba en la actualidad, sostiene que el país atraviesa un escenario de fuertes presiones externas e internas: “quieren asfixiarnos y provocar que la población se rebele contra el Gobierno, pero eso no va a suceder porque la mayoría de los cubanos sabemos quiénes son los principales responsables de esta situación; la principal opción, por el momento, es resistir y producir, y no habrá rendición”, expresa.
Gran parte de su tiempo Alonso lo dedica al conuco, donde cultiva plátanos, yuca, boniato y otros productos agrícolas destinados, fundamentalmente, al autoconsumo: “no producen grandes cantidades, pero al menos no tengo que comprarlos en el mercado, porque el dinero de la jubilación no me alcanza”, comenta.

Al referirse a las más recientes medidas anunciadas por el Gobierno, admite que algunas requieren mayor explicación, aunque considera indispensable mantener el compromiso con los principios de la Revolución y la defensa de la soberanía nacional.
Antes de continuar en sus labores agrícolas, comparte una reflexión que resume su manera de enfrentar las dificultades: “seguir hablando de las carencias materiales resulta innecesario; en lo que debemos concentrarnos es en cuánto más podemos hacer para producir y salir adelante de la manera más honrada y eficiente posible”, concluye.