¿Qué sería de Cuba sin su Santiago?
Es esta la villa que fue elevada a ciudad muy pronto dada su importancia para la conquista y colonización de tierra firme, y que hoy celebra el 511 aniversario de su fundación por el adelantado Diego Velázquez de Cuéllar. Este Santiago, tan cubano como las palmas -porque es donde, a decir de José Martí, “son más altas”-, tiene en su gente la principal riqueza que puede mostrar a la nación y al mundo.
Como cuna del son y la trova, también del bolero, fue declarada por la Unesco como ciudad Creativa de la Música, y es fuente inagotable de inspiración.
Por ser una urbe que determina en la historia -en tanto muchos de los hechos más importantes que forjaron la nación y la nacionalidad cubanas tuvieron aquí su génesis-, también nos atañe conmemorar mañana, el aniversario 73 de la gesta protagonizada por un grupo de jóvenes martianos el domingo 26 de julio de 1953.
No en vano, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz aseveró: “no se trata de halagar demagógicamente a una localidad determinada, se trata, sencillamente, de que Santiago ha sido el baluarte más firme de la Revolución”, esa que inició Carlos Manuel de Céspedes en 1868 y que definitivamente triunfó el 1ro. de enero de 1959, cuando nuestro Líder Histórico proclamó que esa vez los mambises entrarían a Santiago de Cuba.
De José María Heredia a la familia Maceo-Grajales y los más de 30 generales del Ejército Libertador que nacieron, tanto en la ciudad como en el territorio de la actual provincia santiaguera, encontramos suficientes razones para sustentar nuestra condición de Ciudad Héroe de la República de Cuba.
La tierra natal de Eduardo Chibás, el hombre cuya vergüenza derrotó el sucio dinero de los opresores, no ha dejado ni por un ápice, de ser consecuente con sumisión histórica: la independencia de la Patria. Es por eso que Santiago fue el estandarte de la lucha clandestina, con su amado hijo Frank País a la vanguardia; se levantó en armas el 30 de noviembre de 1956 para apoyar el desembarco del yate Granma y, convirtió los reveses en victorias, envió a incontables hombres y mujeres -como Vilma Espín y Asela de los Santos- a la lucha guerrillera.
Ese lugar en la historia lo debe, sobre todo, a su gente. Por eso Manuel Navarro Luna escribiría los hermosos versos:
“¡Es Santiago de Cuba!
¡No os asombréis de nada!
¡Por allí anda la madre de los héroes!
¡Por allí anda Mariana!
Allí las madres brillan como estrellas
heridas y enlutadas
Recogieron el cuerpo de sus hijos
derribados por balas mercenarias,
y, después, en la llama del entierro,
iban cantando el himno de la Patria”.
En la Ciudad Héroe, está la permanente enseñanza de Fidel de que sí se puede, “que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios”, como recuerda constantemente el líder al frente de la Revolución, General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Tras 511 años de historia y una larga data de lucha, “Para una definición de la ciudad”, como versó Waldo Leyva, basta un reto:
“Si encuentras alguna piedra que no haya sido lanzada contra el enemigo
si descubres una calle por donde no haya pasado nunca un héroe
si desde el Tivolí no se ve el mar
si hay alguna ventana que no se haya abierto nunca a las guitarras
si no encuentras ninguna puerta abierta puedes decir entonces que Santiago no existe”.
Ahora nos enfrentamos a retos similares a los de octubre de 1991, cuando fuimos sede del IV Congreso del Partido, cuyas sesiones en el teatro Heredia -signadas por no pocos debates-, impulsaron la voluntad de salvar la Patria, la Revolución y el Socialismo.
De manera que Cuba necesita, nuevamente, de los santiagueros, en un nuevo empeño por “emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos” para impulsar las transformaciones socioeconómicas que nos acerquen al bienestar que nos merecemos y nos permitan -con creatividad y entrega-, sobreponernos a la asfixia que el bloqueo estadounidense nos impone.
Como entonces, y como ha sido siempre, nuestro pueblo estará a la altura del momento histórico, y será, como nos pidió Fidel, “ejemplo de todos los cubanos” por nuestro heroísmo, patriotismo y espíritu revolucionario, para “que siempre nos espere lo que aquí conocimos aquel glorioso Primero de Enero: ¡La Victoria!”.
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Periódico del Órgano Oficial del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba en Santiago de Cuba.
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