lunes 17 agosto 2026

La paz se defiende también desde el conocimiento de la realidad

En un intercambio entre vecinos, después de una reunión con la presidenta de la zona de defensa, surgió una inquietud: “¿Quién va a garantizar la comida si se desata una guerra?”. Y alguien respondió con aparente tranquilidad: “No va a haber guerra; llevamos más de 60 años así y no ha pasado nada”.

Ese razonamiento es un error, se razonó; nadie debería confiarse, y menos frente a un gobierno como el de los Estados Unidos, cuya política exterior ha demostrado históricamente su decisión de perpetuar, por cualquier medio y a cualquier precio, sus aspiraciones hegemónicas.

La Ley No. 75 de la Defensa Nacional de Cuba sustenta la política defensiva del país en la aspiración de una paz digna, verdadera y válida para todos los Estados, basada en el respeto a la independencia, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos; una ley de carácter esencialmente defensivo, que define el papel decisivo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y de la población, dentro de la concepción estratégica conocida como la Guerra de Todo el Pueblo.

Sin embargo, desde la aprobación de esa ley hace ya tres décadas, la política militar imperial ha experimentado transformaciones significativas con el desarrollo de armas inteligentes y tecnologías de alta precisión, que permiten causar enormes destrucciones antes de una ocupación territorial directa.

En Cuba, la doctrina de defensa nacional y la decisión de enfrentar cualquier agresión hasta expulsar al invasor, implican la participación de todo el pueblo con el empleo de los más diversos recursos de la sociedad y del Estado y, según advierten los estrategas cubanos, el costo humano de una guerra sería elevado también para los Estados Unidos.

En caso de una invasión, tendrían un papel determinante las Zonas de Defensa, estructuras concebidas como base del sistema defensivo territorial que, con la participación popular, deben garantizar bienes y servicios para la subsistencia y para el frente militar, además de asumir la misión de enfrentar directamente al invasor.

Por ello, aun en el actual escenario de relativa paz, se trabaja en la preparación y puntualización de tareas, de modo que cada ciudadano conozca qué hacer ante una eventual agresión armada.

Sin embargo, algunos adversarios internos prefieren ignorar que las armas modernas, por muy “inteligentes” que sean, no distinguen entre simpatizantes y adversarios y hasta desean “invasión contra el régimen”, y no aprecian que todos pueden convertirse en víctimas de la destrucción, una certeza imposible de minimizar.

Cuba no quiere la guerra; el pueblo cubano aspira, por encima de todo, a vivir en paz y a que se ponga fin al bloqueo que durante décadas ha castigado a la nación. Defender la paz, por tanto, no significa resignarse, sino estar preparados para preservarla.

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Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…
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