El municipio santiaguero de Tercer Frente recibió la visita de un grupo de la Brigada «Centenario de Fidel», en marco de la celebración del cumpleaños del comandante en jefe.

La jornada fue una peregrinación política y emocional que reafirma, a cien años del natalicio del Comandante, que su pensamiento sigue siendo brújula en el corazón de quienes creen que la Revolución se defiende tanto con ideas como en acciones.
El primer acto del periplo se nutrió de la solemnidad del Mausoleo a los Héroes y Mártires del Tercer Frente Guerrillero, donde los brigadistas conocieron detalles sobre la epopeya fundacional de estas montañas.

Allí, donde Juan Almeida Bosque plantó su estandarte y desafió a la geografía hostil, los visitantes comprendieron que cada metro de esa tierra fue regado con sudor y sangre.
No hubo flor que no estuviera cargada de intención: rendir tributo a quienes, con fusiles en mano y esperanza en el pecho, forjaron un territorio libre.
Pero el verdadero pulso de la jornada latió en el asentamiento Manaca, del Consejo Popular Comecará, donde se entregaron donativos de medicamentos, kits básicos de salud, y materiales didáctico, que fueron recibidos como un eslabón más en la cadena de solidaridad que Fidel convirtió en doctrina.



La memoria de esos gestos encontró un eco inesperado cuando uno de los brigadistas, compartió su testimonio.
«En 2020, cuando el mundo se paralizó por la COVID 19, mi pueblo en una región de Italia, estaba desbordado. Perdimos a muchos. Pero eso cambió cuando llegaron los médicos cubanos. Entonces supe que la salud es un derecho que Cuba practica sin pedir nada a cambio. Por eso estoy aquí, en esta montaña, trayendo lo poco que puedo para honrar al pueblo cubano y sus profesionales de la salud».
Esa misma convicción resonó con fuerza en los testimonios de dos jóvenes profesionales de la salud que acompañaron a la brigada.

Admiran nuestro sistema no porque sea perfecto, sino porque es humano; porque aquí, un médico es un soldado de la vida.
No hubo grandes discursos, solo las sonrisas y el rumor agradecido de una comunidad que sabe que, en tiempos de amenazas y cercos económicos, de una globalización indiferente ante la vida, hay quienes todavía entienden que la solidaridad es la esencia misma de la supervivencia.
Tercer Frente vuelve a ser testigo de que el legado de Fidel cruza océanos para recordarle al mundo que Cuba es, ante todo, una idea que late.