El 16 de abril de 1961, el comandante en jefe Fidel Castro Ruz fue tajante: “Lo que no pueden perdonarnos los Estados Unidos es que hayamos hecho una Revolución socialista en sus propias narices”. Esas palabras marcaron el inicio de un capítulo heroico en la historia de Cuba: la batalla de Girón donde, en menos de 72 horas, y con el respaldo inquebrantable del pueblo, los cubanos derrotaron a miles de mercenarios enviados para humillar a la nación y apagar la llama de la libertad.
Para enfrentar esa realidad, el gobierno revolucionario entregaba las armas a los defensores de la dignidad y la justicia, convocándolos a luchar ante la inminente agresión que más tarde se conocería como de Bahía de Cochinos o Girón y que gracias a la valentía y coraje del pueblo y el liderazgo de Fidel, dicha confrontación se convirtió en la primera derrota militar del imperialismo estadounidense en América Latina.
Han transcurrido 65 años desde aquella epopeya, y los sucesivos gobiernos del imperio mantienen su obstinada intención de destruir la Revolución, sin embargo, los revolucionarios cubanos continúan resistiendo, firmes en la convicción de que la patria será defendida a cualquier precio y confiados en la victoria final.
El precio pagado hasta ahora ha sido brutal. Nunca antes un país había sufrido un bloqueo de tal magnitud que muchos califican de genocidio, pero aún así, en estos 65 años, la soberanía, la independencia y la libertad han sido tributos innegociables, porque renunciar a ellos equivaldría a rendirse.
Y es una certeza; el pueblo cubano mantiene se mantiene firme en sus principios, como lo evidencia una reciente declaración del gobierno revolucionario: “Cuba no será jamás un trofeo, ni una estrella más de la constelación estadounidense”.
A pesar de su disposición al diálogo y la colaboración respetuosa, demostrada en ciertos asuntos, Cuba se enfrenta a la obstinación de los gobernantes norteamericanos, que buscan doblegar a la isla, sembrar división entre su pueblo y derrocar a su gobierno. Esa estrategia, sin embargo, está condenada al fracaso: a pesar de las dificultades y los sufrimientos impuestos, la mayoría de los cubanos saben de qué lado está la razón y la defenderán con firmeza, coraje y seguros de que la justicia nunca podrá ser aplastada.
A 65 años de la victoria de Playa Girón, “el carácter socialista de la Revolución no es una frase del pasado, sino el escudo del presente y la garantía del futuro”. Con esos principios, firmes e inquebrantables, no hay ni habrá espacio para la negociación.