La jornada de este 20 de mayo en Cuba estuvo marcada por el anuncio de fiscales federales estadounidenses de presentar cargos contra el líder de la Revolución, Raúl Castro Ruz, por el derribo, hace tres décadas, de aeronaves operadas por grupos extremistas radicados en Miami, que violaron el espacio aéreo cubano.
Sin embargo, antes de conocerse de manera oficial la noticia, la santiaguera Adela decidió no enviar a su hija a la escuela en esta fecha porque según explicó, temía que ocurrieran “bombardeos” y “cosas malas” como consecuencia de una posible agresión militar de Estados Unidos contra Cuba. “No quiero que la niña esté fuera de la casa, porque casi estoy segura de que la guerra empezará por Santiago”, comentó.
Al explicar las razones de su preocupación, señaló que en Santiago de Cuba descansan los restos de Fidel Castro, José Martí, Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, figuras que calificó como símbolos de la nación cubana y objetivos del odio del imperialismo norteamericano.
Los bombardeos, en esta fecha, no ocurrieron, pero el temor de Adela refleja el impacto que tienen en una parte de la población cubana las campañas de presión política y mediática impulsadas desde Estados Unidos y respaldadas por sectores de la mafia anticubana radicada en Miami.
El efecto de esas acciones no solo se traduce en incertidumbre y miedo; también alimenta la desesperanza y la desconfianza en algunos sectores de la sociedad, en medio de la compleja crisis económica y social que atraviesa el país.
A pesar de ello, la mayoría de los cubanos identifican como principal causa de esa situación la política de bloqueo económico, comercial y financiero impuesta por el gobierno fascista de Estados Unidos, recrudecida en los últimos años con medidas dirigidas a asfixiar la economía nacional y provocar el colapso del proyecto socialista cubano.
Para muchos analistas, el anuncio de presentar cargos contra el líder de la Revolución, Raúl Castro Ruz, constituye un nuevo episodio dentro de la política de hostilidad y presión sostenida contra Cuba, orientada a desacreditar a dirigentes de la Revolución y reforzar narrativas que intentan justificar mayores acciones contra la Isla, sin descartar la opción armada.
Mientras tanto, en las calles, persiste el sentimiento de resistencia de buena parte del pueblo cubano, tal y como lo resumió Carola, una vecina de Adela, cuando salía con su nieto rumbo a la escuela: “Es muy duro lo que nos están haciendo; los cubanos queremos la paz, pero si nos obligan a la guerra, tendremos que defendernos”.