Un amanecer especial se vivió en la refinería Hermanos Díaz de la oriental Santiago de Cuba.
Esta vez, el protagonismo no solo fue del petróleo que se transforma, sino de la energía inquebrantable de sus jóvenes trabajadores.
En tiempos donde el desafío externo crece, su respuesta es más firme.
Convocados por la jornada matutina, el presente y futuro relevo, levantaron la voz para reafirmar su apoyo total a la Revolución, al Partido y al Gobierno.

Su compromiso es claro: seguir perfeccionando su labor, innovar cada día y garantizar el combustible que mueve al país.
Su trabajo en la refinería es, más que un oficio, un acto de defensa de la soberanía y el desarrollo económico de la nación.
Frente a las presiones, los jóvenes de Hermanos Díaz tienen un mensaje unánime:
Aquí estamos, trabajando con orgullo por Cuba.