miércoles 30 noviembre 2022
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Fauna cubana entre números rojos

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A lo largo de su compleja historia paleogeográfica y evolutiva, el archipiélago cubano transitó por una serie de procesos naturales en condiciones de aislamiento geográfico al estar rodeado de mar, que favorecieron la existencia de una fauna caracterizada por su alto grado de endemismo y una notable diversidad de formas, tamaños y colores.
Fauna cubana entre números rojos

La Habana.— A lo largo de su compleja historia paleogeográfica y evolutiva, el archipiélago cubano transitó por una serie de procesos naturales en condiciones de aislamiento geográfico al estar rodeado de mar, que favorecieron la existencia de una fauna caracterizada por su alto grado de endemismo y una notable diversidad de formas, tamaños y colores.

Pero como muestran las obras Libro rojo de los vertebrados de Cuba, Rostros en peligro, Libro rojo de los invertebrados de Cuba, y más reciente las conclusiones del resultado Estado de la conservación de la fauna amenazada: Libros rojos de Cuba (premio nacional de la Academia de Ciencias de Cuba 2020 y Premio Especial de Relevancia Medioambiental del Citma en enero del presente año), la cantidad de especies amenazadas, muchas de ellas endémicas y en peligro de extinción, es elevada en la actualidad.

El doctor en Ciencias Biológicas, Roberto Alonso Bosch, investigador de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana y presidente de la Sociedad Cubana de Zoología (Soczoo), indicó a Granma que los mayores porcentajes bajo esa condición con respecto al total de especies conocidas, corresponden a los reptiles (54,2 %) y los anfibios (40,3 %), grupos de poca capacidad de dispersión y muchas veces localizados en un tipo de hábitat específico.

Al comparar el número de especies endémicas amenazadas con la totalidad de las incluidas para esa categoría en Cuba, los mayores problemas están centrados en los anfibios, los mamíferos y los peces de agua dulce, precisó el también doctor en Ciencias Biológicas Hiram González Alonso, del Instituto de Ecología y Sistemática (IES), del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y miembro de honor de la Sociedad Cubana de Zoología.

Dentro de la lista aparecen el manjuarí o catán cubano (Atractosteus tristoechus), pez endémico de Cuba que podría estar entre las especies de agua dulce más antiguas de la región del Caribe (su población se limita hoy principalmente a la Península de Zapata y a la Isla de la Juventud), y el almiquí (Solenodon cubanus), especie insectívora de hábitos nocturnos, clasificada como una de las de mayor riesgo de extinción en nuestro país.

También figura el manatí antillano (Trichechus manatus), que forma parte de la fauna autóctona cubana y cuyos avistamientos han disminuido de forma apreciable en las últimas tres décadas, mientras aumentan los registros de mortalidad.

En la relación de animales expuestos al peligro de desaparecer se incluyen, asimismo, el perico cubano o catey (Psittacara euops), el gavilán colilargo (Accipiter gundlachi), el emblemático zunzuncito (Mellisuga helenae), considerada el ave más pequeña del mundo, el cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer), y la ranita de iberia (Eleutherodactylus iberia), el anfibio más diminuto del hemisferio norte.

La doctora en Ciencias Marta Hidalgo Gato, investigadora del ies, aseveró que ascienden a 130 los invertebrados cubanos que ostentan alguna categoría de amenaza, como son, por ejemplo, los caracoles del género Polymita, cuyas conchas son probablemente las más bellamente coloreadas del orbe, y varias especies de mariposas, escarabajos, abejas y arácnidos.

PRINCIPALES AFECTACIONES

Basado en los estudios realizados durante muchos años por un alto número de científicos, pertenecientes a diferentes centros investigativos y universidades del país, pudieron determinarse los factores que más repercuten en garantizar la salvaguarda de la fauna cubana.

Son ellos la fragmentación de hábitats, los efectos de la contaminación ambiental, los incendios rurales y forestales, las prácticas agrícolas no sostenibles, la pesca, la caza y la tala furtiva, el comercio ilegal de especies y la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.

Sobre esta última causa enumerada, resulta conveniente precisar que se trata de especies no autóctonas que, introducidas de forma deliberada o parcial en distintas etapas históricas, lograron establecerse en áreas naturales y urbanas, mostrando un crecimiento incontrolado de sus poblaciones.

Estas suelen causar daños significativos, al provocar extinciones totales o la notable disminución del número de ejemplares, tanto en la fauna como en la flora de la Isla.

Los impactos indirectos vinculados a los posibles efectos del cambio climático, en particular el incremento de la temperatura media, la intensificación y prolongación de periodos de sequía, el aumento del nivel medio del mar, y de la frecuencia e intensidad de eventos climatológicos extremos, representan, asimismo, importantes amenazas.

FAUNA CUBANA EN CIFRAS

Según cifras citadas por el doctor Roberto Alonso Bosch, en la actualidad la fauna terrestre cubana comprende 370 especies registradas de aves entre endémicas, residentes y migratorias más de 160 de reptiles, 153 de ellos autóctonos con un 80 % de endemismo; cerca de 70 especies de anfibios, de los cuales solo cuatro no son endémicos, y 34 de mamíferos terrestres.

Atesora, además, la mayor diversidad y endemismo de peces acuícolas del Caribe insular, en tanto se contabilizan 3 170 especies de moluscos, más de 8 400 de insectos, el grupo animal más diverso y abundante de nuestro archipiélago, y una cantidad de especies de arácnidos descritas para Cuba superior a las 1 300.

Grupos menos conocidos, como los anélidos y los nemátodos, aportan más de 800 especies adicionales a la lista de invertebrados.

Más allá de la legislación vigente, que protege los recursos naturales de la nación y rige el uso y cuidado de la flora nacional, los tres científicos consultados por Granma coinciden en la conveniencia de implementar acciones dirigidas a conocer la distribución actual, demografía, fenología, estructura genética, y riesgos reales y potenciales, a los que se enfrentan las poblaciones de animales cubanos.

Sustentan el criterio de promover una intensa y sistemática labor de educación ambiental, enfocada en el respeto y cuidado de los valores faunísticos del país, tomando en cuenta el contexto local en cada caso, es decir, adaptando el discurso conservacionista a las características de la fauna y las peculiaridades de los asentamientos humanos vinculados a ella. (Orfilio Peláez)

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