Refutan azucareros pretensiones de reclamación de sus centrales

Refutan azucareros pretensiones de reclamación de sus centrales

Santiago de Cuba, 28 may.— Integrantes de la Asociación de Técnicos Azucareros de Cuba (ATAC) en la provincia de Santiago de Cuba refutaron las pretensiones de autentificar desde Estados Unidos ingenios que pertenecían a la Sugar Company, por la aplicación del título III de la Ley Helms-Burton.

Anibal Prieto, presidente de la ATAC en el territorio, demostró con ejemplos que el acápite recibe el rechazo nacional y foráneo porque pretende cambiar el sistema político y económico cubano y sustituirlo por uno que ceda ante los intereses norteamericanos en la Isla.

El objetivo inmediato es intensificar el bloqueo económico, comercial y financiero, y en particular disuadir a potenciales inversionistas extranjeros en Cuba.

De Santiago de Cuba pertenecían a la poderosa compañía estadounidense Wagner Sugar Company los actuales centrales Dos Ríos, Chile y Julio Antonio Mella, y de la provincia de Holguín era el actual Loynaz Echavarría, expresó Prieto.

En su condición de presidente de la ATAC, afirmó que esas industrias tienen hoy otra tecnología, fruto de inversiones modernas y más capacidad de producción, con personal calificado por la Revolución y socialmente su nacionalización ofreció mayor calidad de vida a los obreros y el final del llamado “tiempo muerto”.

Reiteró que es incomprensible querer regresar al uso de esas tierras usurpadas a campesinos o de bosques talados sin miramientos, para restablecer provechos a unos pocos a partir de la explotación y la miseria de los hombres del campo.

Luis Blanco, director del central Julio Antonio Mella, antiguo Miranda, dijo que la Miranda Sugar States explotó esas tierras y con la nacionalización de 1960, se eliminó el monopolio extorsionista y explotador, apoderado de los mejores suelos al amparo de la Enmienda Platt y en contra de los intereses del pueblo.

La localidad cabecera del municipio de Mella era un batey sin servicios sociales, de salud y educacionales, protegía sólo a dueños y colonos, era impensable la jubilación e indescriptible el tiempo muerto para un cañero o un puntista del central, sin derecho a mantener con lo mínimo a su familia.

Blanco mencionó entre los beneficios actuales, el aumento de los obreros en la industria y el corte, jubilación completa, no existe el tiempo muerto y el anexo de una fábrica de azúcar refino para consumo de las provincias orientales.

Además, ahora los derivados de la caña se procesan en minifábricas del central y protegen al pueblo, antes era solo la producción del crudo, y sin compromisos con la población, abundó.

En 1960 pasaron a manos del pueblo todas las propiedades extranjeras en Cuba, con las cuales se acordó la correspondiente indemnización, menos las estadounidenses, porque los gobiernos de Washington se opusieron a negociar. (Maria Antonia Medina Téllez)

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