La Estudiantina Invasora santiaguera, única en Cuba

La Estudiantina Invasora santiaguera, única en Cuba

La Estudiantina Invasora lleva implícito la memoria santiaguera. Es la única agrupación testimonio de las orquestas que surgieron a finales del siglo XIX en la región oriental integradas por estudiantes.

Santiago de Cuba, 19 nov.— Evaluada como legendaria, es la única de su tipo que existe para contar la historia; interpreta un repertorio tradicional compuesto por sones, guarachas, boleros, guajiras, danzones, contradanza y otros géneros reconocidos genuinamente cubanos.

Fue fundada por los hermanos Manuel y Luís Valera el 24 de febrero de 1927 con un formato original de 2 guitarras, tres, timbal, güiro, contrabajo y trompeta, maracas, paila y claves. Considerada como un conjunto capaz de asumir variedad de repertorio, lo que acentúa su estilo y particularidad sonora.

Se destacan en su trayectoria dos hombres: Inaudi Paysán, director de la Estudiantina desde 1991 hasta el 2014 cuando desapareció físicamente. El caballero elegante, con su trompeta en manos y su voz añeja le imprimió un sello a los haceres de esta memoria viviente. Fue el trompetista más añejo de la isla. Su imagen en la casa de la Trova traspasó el tiempo, se hizo legendaria.

Uno de sus fundadores, Roberto Nápoles, ya nonagenario representa un símbolo en la cultura santiaguera. Vivió 99 años para la música y aun hoy se recuerda como el Rey del Contrabajo; en su casa de la Avenida René Ramos Latour, en el barrio de los Hoyos se le rinde homenaje como muestra de respeto de toda la vecindad.

Cuando lo conocí hace  más de 30 años le pregunté ¿Qué significa el instrumento para usted? Sólo me respondió,” mi vida y parte de la familia más querida”. Se encontraba en la casa de la Trova y allí me dijo su historia que forma parte de la pertenencia santiaguera y cubana por antonomasia.

De los recuerdos que conservó Nápoles más nítidos del Santiago de antaño, cuando la Estudiantina daba sus pasos fueron sus serenatas en balcones y ventanas, donde iniciaban amores imborrables.

Aunque la estructura actual es similar a la del comienzo, sus integrantes jóvenes estampan especificidades a la actuación orquestal en diferentes espacios santiagueros con un peculiar atractivo y diferente a otro formato existente en la música tradicional cubana. Hoy por hoy constituye una distinción de la casa de la trova “Pepe Sánchez” de la urbe oriental. Ha recorrido nuestro país en festivales e invitaciones especiales para citas de tradiciones, a la vez que su impronta se incluye en programas de radio como de la televisión.

De las giras internacionales, sobresalen las de los países europeos, España, Francia, Holanda, Alemania y Suiza. En su trayectoria se destacan prestigiosos festivales que se desarrollan en Cuba como el Festival del Son, Festival de la Trova Pepe Sánchez, Festival del Caribe, CUBADISCO, Festival Internacional del Habano; así como en Yucatán, Cancún y Ciudad México DF; Festival El Son y el Flamenco de Sevilla, Casinos Austria; Estados Unidos -Conservatorio de Boston-; y Carnaval de Barranquilla, Colombia.

Entre sus grabaciones, los amantes de la Estudiantina Invasora tienen preferencias por los discos “Tírame la pelota María”, “A la loma de Belén” y “70 años y seguimos como ayer”. “La guitarra”, “Música de Oriente” y “A lo Paisán”.

Expresión auténtica de cubanía, la orquesta ha visto desfilar a muchos artistas que ya desaparecieron físicamente pero sus recuerdos permanecen. A sus 91 años de fundada, se erige como única y especial de Santiago de Cuba.

El periodista Reinaldo Cedeño, la describió  de una forma sin igual en una crónica del periódico Juventud Rebelde publicada en septiembre del 2017:

“Dicen que las calles se llenaban de sonidos. Dicen que las muchachas entornaban las ventanas para verles pasar. La ciudad se contagiaba de alegría con los jóvenes estudiantes, con los bisoños músicos llegados desde El Tivolí, desde barrios cercanos, y deslizaba una mano agradecida en sus bolsillos. Esa bohemia que llenó los bailes de máscaras y las festividades públicas se remonta al temprano siglo XIX, con la influencia cultural de los asentamientos franceses y vive un resurgimiento en las postrimerías de esa propia centuria y el alba de la siguiente, cuando se constituyen agrupaciones estables en el suroriente cubano”.

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