Don Ernesto Guevara Lynch, patriarca de la familia Guevara y figura clave en la formación del pensamiento del guerrillero Ernesto «Che» Guevara, Nacido en Buenos Aires en 1900. Guevara Lynch era hijo de padres criollos con raíces irlandesas por vía paterna y vascas por la materna. Arquitecto de profesión, su vida estuvo marcada por un espíritu inconformista y una clara inclinación hacia las ideas progresistas, características que supo transmitir a sus hijos desde muy temprana edad.
Fue precisamente en la casa familiar de Alta Gracia, Córdoba, donde el joven Ernesto —el mayor de cinco hermanos— desarrolló su sensibilidad social, agravada por el asma que lo acompañó toda su vida y que supo llevar con disciplina férrea, alentada por su padre. “Mi padre me enseñó a pelear contra la adversidad sin rendirme jamás”, escribió el Che en sus recuerdos de juventud.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y el posterior establecimiento del Che como comandante y ministro del Gobierno revolucionista, Guevara Lynch decidió radicarse definitivamente en la isla. Desde allí siguió de cerca la carrera de su hijo, incluyendo sus misiones internacionales en el Congo y Bolivia. La muerte del Che en 1967, en la localidad boliviana de La Higuera, fue un golpe del que nunca se repuso del todo.
A pesar del dolor, Guevara Lynch se convirtió en custodio de la memoria del guerrillero. Durante años ofreció entrevistas, escribió prólogos y participó en eventos homenaje, siempre con el tono mesurado de un padre orgulloso pero consciente del peso histórico de su hijo. “No crio un héroe, crio un hombre con ideales. El héroe lo hizo el pueblo”, declaró en una de sus últimas apariciones públicas.
En los últimos años, su salud se deterioró gradualmente, aunque mantuvo lucidez hasta el final. Le sobreviven sus hijos Juan Martín, que reside en Cuba, así como los nacidos de su segundo matrimonio con la cubana Cilia Infiesta.