La liberación de Fidel Castro y 29 compañeros, tras 19 meses de prisión, marcó el nacimiento del movimiento revolucionario que llevaría el nombre del 26 de Julio y selló el inicio del fin de la dictadura de Batista
Eran las primeras horas de la mañana del 15 de mayo de 1955 cuando las pesadas puertas del Presidio Modelo, en la entonces Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud), se abrieron para dejar salir a 30 jóvenes que se habían atrevido a desafiar a la dictadura de Fulgencio Batista . Habían transcurrido 19 meses desde el fallido asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, el 26 de julio de 1953 .
La liberación no fue un acto de gracia del tirano, sino una conquista del pueblo cubano. Una masiva campaña pro-amnistía, impulsada por familiares, madres y organizaciones civiles, junto a la publicación clandestina del alegato La Historia me Absolverá, había creado una presión imparable que forzó al régimen a ceder .
Los 30 revolucionarios, entre los que se encontraban Fidel Castro, su hermano Raúl y Juan Almeida, fueron liberados en tres grupos con intervalos de más de 30 minutos . La liberación debía ocurrir el 13 de mayo, pero el retraso generó tal temor de que los líderes fueran asesinados que el pueblo se movilizó permanentemente frente a la prisión hasta que la amnistía se hizo efectiva .
Una fotografía histórica tomada aquel día muestra a Fidel Castro, junto a su hermano Raúl, Juan Almeida, Armando Mestre y otros compañeros, bajando los escalones de la prisión con los brazos en alto, saludando a familiares, periodistas y fotógrafos . Momentos después se inmortalizó el emotivo abrazo de Fidel con dos mujeres que se habían convertido en símbolo de la resistencia: Haydée Santamaría y Melba Hernández, también encarceladas y torturadas tras el asalto .
Al día siguiente, 16 de mayo, Fidel Castro ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Isla de Pinos. Allí entregó a los periodistas el “Manifiesto al Pueblo de Cuba”, un documento en el que reafirmó su compromiso con la lucha revolucionaria. “No descansaremos ni nos desviaremos”, “sin tregua”, hasta lograr la libertad de Cuba, declaró entonces el líder .
Ese mismo documento anunciaba ya la creación de un movimiento organizado que poco después se conocería como el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), en honor a la fecha del asalto que los había llevado a prisión .
La euforia por la liberación fue mayúscula. A su llegada a La Habana, una multitud tomó la estación de ferrocarril para recibir a los “moncadistas”. Sin embargo, la tregua sería breve. Al líder revolucionario se le cerraron las puertas de la lucha civil. El 7 de julio de 1955, apenas dos meses después de su liberación, Fidel Castro partió hacia México .
Allí organizaría la expedición del yate Granma, que desembarcaría en Cuba el 2 de diciembre de 1956 para dar inicio a la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra, la cual culminaría con el triunfo revolucionario el 1 de enero de 1959 .
Con el paso de los años, Fidel reflexionaría sobre el significado de aquel encierro: “(…) fuimos a las prisiones con nuestros objetivos y nuestros sueños, para allí, después de largos meses de encierro, poder madurar el ideal que llevábamos dentro” .
Aquella mañana del 15 de mayo de 1955, la presión popular no solo abrió las puertas de una celda, sino que liberó la chispa que incendiaría la conciencia nacional.