domingo 04 octubre 2026

Los CDR y el desafío de recuperar su protagonismo

Hoy debería ser un día de alegría en muchas cuadras de las ciudades y comunidades cubanas. Es 27 de septiembre, fecha en que los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) celebran un nuevo aniversario de su fundación, y lo digo en presente porque así lo sienten todavía cientos de miles de cubanos; sin embargo, la realidad actual dista mucho de la vivida en años anteriores.

Aún permanece en la memoria el movimiento que se generaba en las comunidades para reunir los recursos destinados a la celebración del 28 de septiembre, día en que casi nunca faltaban la caldosa, las bebidas y la alegría que se apoderaban del ambiente e involucraban, incluso, a algunos que, de una manera u otra, discrepaban de la mayor organización de masas del país.

Pero ¿cuáles son las principales opiniones recogidas en una reciente encuesta realizada por este redactor?: La mayoría de los entrevistados aseguró que la falta de recursos impide organizar las fiestas; otros consideraron que no es posible celebrarlas como en tiempos pasados, pero que sí deberían realizarse actividades políticas y culturales; algunos opinaron que en los CDR solo permanecen personas mayores, sin la capacidad de movilizar a las masas, mientras que los menos comprometidos afirmaron que la organización ha perdido su razón de ser.

Fundados en 1960, los CDR surgieron en un contexto de especial efervescencia revolucionaria. Una parte importante de la población, identificada con el triunfo de la Revolución, asumió el compromiso de defenderla frente a quienes intentaban revertirlo por distintas vías, y con el paso de los años, la organización se fue nutriendo de nuevas generaciones de jóvenes muchos de los cuales se incorporaron de manera formal, sin interiorizar plenamente el significado de pertenecer a ella.

En numerosos lugares la organización funciona de manera limitada: escasean los dirigentes de base y de los niveles intermedios; muchos jóvenes muestran resistencia a incorporarse o a asumir responsabilidades; algunos miembros reducen su participación al pago de la cotización, y los adultos más entusiastas, que en su mayoría continúan siendo ejemplos de compromiso personal, no siempre cuentan con la energía o las condiciones físicas necesarias para gestionar y movilizar a la comunidad.

Por supuesto, la esencia de los CDR no son las fiestas, sino su presencia activa en la vida del barrio, la vigilancia revolucionaria, la solidaridad y la participación comunitaria, por eso es justo reconocer que en muchos lugares la organización funciona adecuadamente, incluso, en el área donde se realizaron las encuestas en Santiago de Cuba, algunas estructuras no dejarán pasar la fecha sin celebrar el aniversario, aunque esa no parece ser la situación predominante.

«Nos acostumbramos a hacer visibles a los CDR cada 27 de septiembre y olvidamos fortalecer su imagen durante el resto del año», sentenció uno de los fundadores, quien asegura que todavía se mantiene en la lucha.

La celebración del aniversario puede ser un punto de partida, pero el verdadero desafío consiste en devolverle a los CDR una presencia cotidiana, útil y cercana a los vecinos, para que puedan recuperar el protagonismo que alguna vez tuvieron en los barrios cubanos.

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Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…
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