En el Día Internacional de la Alfabetización, Cuba reafirma que la educación no es un privilegio, sino el cimiento de toda sociedad justa.
Hace 65 años, el país caribeño escribió una de las páginas más brillantes de su historia: la Campaña Nacional de Alfabetización convirtió a la isla en el primer territorio libre de analfabetismo de América Latina.
Fue el propio Comandante en Jefe Fidel Castro quien, aquel 22 de diciembre de 1961, proclamó desde la Plaza de la Revolución el fin de siglos de oscuridad.
Más de 707.000 cubanos aprendieron a leer y escribir en apenas un año, reduciendo la tasa de analfabetismo del 23,6% al 3,9%. Una hazaña que el líder calificó como «una de las más grandes batallas por la cultura que haya librado pueblo alguno».
El método que trasciende fronteras
Ese espíritu internacionalista vive hoy en el método «Yo sí puedo», creado por pedagogos cubanos y merecedor del Premio UNESCO Rey Sejong en 2006.
Más de 10 millones de personas en 32 países han aprendido a leer y escribir gracias a esta herramienta solidaria, que el Ministerio de Educación cubano sigue impulsando mediante convenios de colaboración en América Latina y el Caribe.
En un mundo donde 773 millones de adultos aún carecen de habilidades básicas de lectoescritura, Cuba demuestra que la voluntad política y la solidaridad pueden vencer la ignorancia.
La alfabetización es soberanía, es dignidad, es Revolución.Como enseñó Fidel: «La patria es humanidad». Y Cuba, fiel a ese mandato, seguirá sembrando letras en cada rincón del mundo.