viernes 09 octubre 2026

Comportamiento del Programa de Atención Materno Infantil en Tercer Frente: luces y sombras al cierre de la semana 38

El Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) constituye una de las prioridades estratégicas del Sistema Nacional de Salud cubano, con objetivos centrados en garantizar la salud, el bienestar y la supervivencia de madres y niños, reduciendo la morbimortalidad materna e infantil y promoviendo un desarrollo integral desde la concepción hasta la adolescencia.

Se trata de un programa esencialmente integral e intersectorial, pues no depende solo de los servicios de salud, sino de la articulación con educación, alimentación, asistencia social, vivienda, agua y saneamiento, entre otros sectores.

En el contexto económico y social actual del país, marcado por limitaciones de recursos, crisis de insumos médicos, déficit de medicamentos, dificultades con el transporte y afectaciones en la alimentación, el PAMI enfrenta retos extraordinarios que tensionan su sostenibilidad y la calidad de sus resultados.

El municipio Tercer Frente, en la provincia de Santiago de Cuba, no escapa a esa realidad, y los datos ofrecidos por las autoridades del programa al cierre de la semana 38 permiten un análisis crítico de su comportamiento.

Un primer elemento que llama la atención es el incremento de la natalidad: 177 nacidos vivos frente a 167 en igual periodo de 2025, con una tasa de natalidad de 6,38 contra 6,36. Aunque el aumento es modesto, rompe una tendencia generalizada en el país hacia el descenso de la fecundidad y podría reflejar una leve recuperación de la captación de gestantes o una mayor adherencia a los controles prenatales.

Sin embargo, este dato positivo se ve opacado por el aumento de la mortalidad infantil: dos fallecidos, uno más que en 2025, lo que eleva la tasa de 6,0 a 11,3 por mil nacidos vivos. Este deterioro es significativo y obliga a preguntarse por las causas.

El bajo peso al nacer también muestra un retroceso preocupante: 20 casos contra 16 en 2025, con un índice de 11,3 frente a 9,6. Este indicador es un predictor clave de la mortalidad infantil y de problemas de desarrollo a corto y largo plazo. Su aumento está estrechamente vinculado a factores como la desnutrición materna, la anemia, las infecciones urinarias no tratadas, la hipertensión gestacional y el acceso limitado a una alimentación adecuada.

En Tercer Frente, municipio montañoso y con dispersión geográfica, estas condiciones pueden agravarse por dificultades de acceso a los servicios de salud y por la crisis de alimentos que afecta al país. La captación de gestantes, aunque precoz en 121 de 123 casos, disminuyó respecto a 2025 donde se registraron 183 captaciones precoces, lo que sugiere una menor identificación de embarazos o una reducción real de la fecundidad. Las dos captaciones tardías y las 24 gestantes menores de 20 años (frente a 28) indican que persisten desafíos en la atención a la adolescencia y en la educación sexual y reproductiva.

La mortalidad materna se mantiene en cero, lo cual es un resultado loable y refleja la prioridad que el sistema otorga a la atención del parto y el puerperio, así como la labor de los equipos básicos de salud y el hogar materno. No obstante, la mortalidad escolar muestra dos fallecimientos, igual que en 2025, con una tasa que sube de 8,2 a 8,5, y la mortalidad en menores de cinco años también aumenta a dos casos, con una tasa de 11,3 contra 6,0. Estos datos revelan que los riesgos no se limitan al periodo neonatal: las condiciones de vida, la nutrición, las enfermedades prevenibles y el acceso oportuno a la atención pediátrica siguen siendo determinantes. La mortalidad preescolar en cero es un dato alentador, pero no compensa el impacto de las muertes escolares y en menores de cinco años, que evidencian fallas en la continuidad de los cuidados y en la vigilancia del desarrollo infantil.

En conclusión, el comportamiento del PAMI en Tercer Frente al cierre de la semana 38 muestra una mezcla de avances y retrocesos. El aumento de la natalidad y la ausencia de muertes maternas son señales positivas, pero el incremento de la mortalidad infantil, el bajo peso al nacer y la mortalidad en menores de cinco años y escolares indican un deterioro en la calidad de la atención y en las condiciones de vida de la población infantil. Las causas son multifactoriales: limitaciones económicas, déficit de recursos, dificultades geográficas y posiblemente brechas en la captación y seguimiento de embarazos de riesgo. Las consecuencias son graves: pérdida de vidas humanas, afectación del desarrollo infantil y aumento de la carga de enfermedad.

Se impone una valoración crítica y profunda, con énfasis en la intersectorialidad, el fortalecimiento de la atención primaria, la vigilancia activa de los grupos vulnerables y la búsqueda de soluciones creativas ante la escasez. Solo así podrá el PAMI en Tercer Frente revertir los indicadores adversos y cumplir su objetivo esencial: garantizar que cada madre y cada niño sobrevivan y prosperen.

Destacadas
Comentarios
Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…
Suscribirse
Notificar de
guest

0 Comments
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios