jueves 26 febrero 2026

Radio Grito de Baire en mi corazón

Procedente del periódico El Guerrillero, su voz surcó durante años el éter desde Radio Mambí, la emisora santiaguera que lo acogió en 1976. Allí creció como periodista del micrófono y, tras su paso por otras plantas y la fundación de nuevos proyectos radiales, volvió años después para cerrar el círculo: la misma casa que lo vio nacer profesionalmente lo acompañó también hasta su jubilación.

A Pedro Reynaldo Suárez lo conocí en 1978, cuando yo daba mis primeros pasos en el sistema radial santiaguero. Cuatro años más tarde ya era mi jefe de Información en la emisora provincial CMKC Radio Revolución, responsabilidad que desempeñó hasta 1986.

Sin embargo, su principal escuela ha estado en el municipio santiaguero de Contramaestre. Hasta allí llegó un día para fundar, “por un corto período”, según recuerda, la corresponsalía de la radio en ese territorio; pero el tiempo terminó por arraigarlo, y allí también fundó familia.

En ese municipio colaboró en la fundación de la emisora Radio Grito de Baire, planta que hoy cumple sus primeros 36 años. A ella, rememora Pedro Reynaldo, “dediqué mis mayores energías en apoyo profesional a mis compañeros”, aquel colectivo inicial integrado por 14 personas, lideradas por Elba Aleaga Castellanos, directora de la emisora, y Lourdes Palau Vázquez, jefa de Información.

Han sido años de pasión y entrega. En la emisora se ha desempeñado como redactor, reportero y cronista muy reconocido, hasta el punto de que —según cuenta— “ya casi nadie me llamaba por mi nombre, sino por Cositas Sueltas, un programa radial que denunciaba muchos de los problemas que afectaban a los contramaestrenses en el día a día”, siempre con el propósito de contribuir a su solución.

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Oriente, Pedro Reynaldo se jubiló, al menos en los papeles, porque hay oficios que no admiten retiro, y la radio, cuando se lleva por dentro, es uno de ellos. Él la sigue amando como se ama a la familia y a la tierra donde uno echa raíces.

Y ese amor que nació entre páginas impresas en El Guerrillero, que aprendió a volar en Radio Mambí, que se hizo rigor en CMKC y que terminó por desbordarse en Radio Grito de Baire, hoy sigue encendido, porque mientras la emisora cumpla años y el pueblo la escuche, la voz de Pedro Reynaldo, hecha de memoria, oficio y lealtad, seguirà ahí, viajando invisible por el aire, como si nunca hubiera aprendido a despedirse.

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Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
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