domingo 01 marzo 2026

Los guardianes de la señal y la palabra

El trabajador de la comunicación no es solo quien instala una antena, calibra una consola o redacta una noticia. Es quien sostiene el hilo invisible que mantiene unida a la nación. Es la voz que atraviesa montañas, el pulso que convierte el silencio en mensaje, la energía que permite que un país se escuche a sí mismo.

Su labor no siempre se ve, pero siempre se siente. Está en la llamada que logra entrar a tiempo, en la transmisión que no se interrumpe, en la señal que vence la distancia. Vive entre cables, frecuencias, estudios de radio, redacciones digitales y centros de datos, pero su verdadera herramienta es la responsabilidad. Comunicar no es solo emitir: es servir.

No es casual que su día se celebre el 24 de febrero. Esa fecha guarda una profundidad histórica que conecta pasado y presente. El 24 de febrero de 1895 marcó el reinicio de las luchas por la independencia organizadas por José Martí mediante el Partido Revolucionario Cubano. Fue el día en que Cuba volvió a articular su voluntad colectiva, cuando la patria dejó de ser idea dispersa para convertirse en acción coordinada. La comunicación (cartas, periódicos, proclamas) fue entonces el puente que unió conciencias.

Pero el 24 de febrero también honra otro momento decisivo: la primera transmisión oficial de Radio Rebelde en la Sierra Maestra en 1958. Aquella señal nacida entre la espesura y el combate no solo informaba; rompía el cerco del silencio. Desde la montaña, la radio llevó al pueblo una versión directa de los acontecimientos, demostrando que la palabra transmitida puede ser tan poderosa como cualquier arma.

Así, el Día del Comunicador en Cuba no celebra únicamente una profesión técnica. Celebra la historia de una nación que ha entendido la comunicación como instrumento de unidad y soberanía. Desde la prensa martiana del siglo XIX hasta la radio insurgente del siglo XX, la palabra ha sido columna vertebral del destino cubano.

Hoy, el comunicador cubano, periodista, ingeniero, técnico, realizador audiovisual, especialista en informática o telecomunicaciones, hereda esa tradición. Trabaja en un mundo digital, interconectado y desafiante, donde la inmediatez exige precisión y la tecnología cambia a cada instante. Sin embargo, la esencia permanece: garantizar que el país dialogue consigo mismo y con el mundo.

Celebrarlos el 24 de febrero es reconocer que comunicar en Cuba no es solo transmitir datos, sino custodiar memoria, identidad y cultura. Es comprender que detrás de cada señal hay compromiso, y detrás de cada mensaje, un deber ético.

Porque en la Isla, la comunicación no es únicamente frecuencia o conexión: es historia viva. Y quien la sostiene, sostiene también la capacidad de un pueblo para contarse, defenderse y soñarse.

Destacadas
Comentarios
Los juristas son, en principio, servidores públicos imprescindibles.
Saludos desde México. La cultura de la previsión así como la calidad en el trabajo ayuda a los pueblos de…
Jornadas de trabajo intenso; en esta cobertura tuve la oportunidad de acercarme a personas revolucionarias y aman y honran la…
Joel @ No todo está perdido
abril 11, 2024 at 1:44 am
Son los jóvenes quienes, en mayoría, llevan el mayor peso del quehacer cotidiano del país. Así ha sido siempre. No…
Suscribirse
Notificar de
guest

0 Comments
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios