Un día como hoy, hace 102 años, fallecía Vladimir Ilich Lenin, figura central de la Revolución Rusa y arquitecto político del Partido Bolchevique.
Su legado, lejos de quedar confinado a los libros de historia, mantiene una sorprendente actualidad en un contexto global marcado por profundas transformaciones y tensiones sociales.
Lenin no solo fue un estratega fundamental en la construcción del primer Estado obrero, sino también un teórico cuyas reflexiones sobre el poder, la organización política y la lucha de clases trascendieron su tiempo.
En un mundo que enfrenta nuevas formas de desigualdad y un ciclo emergente de conflictos sociales, sus análisis sobre el imperialismo, la táctica revolucionaria y la independencia de la clase trabajadora resuenan con fuerza renovada.
Más allá de las valoraciones históricas, su pensamiento invita a la reflexión crítica sobre los mecanismos del poder y las vías de la emancipación.
Recordarlo no es un ejercicio de nostalgia, sino una oportunidad para interrogar el presente desde una perspectiva transformadora.En tiempos de cambios acelerados, la memoria histórica se convierte en un faro necesario.
#TenemosMemoria no es solo un recordatorio, sino un compromiso con la continuidad de las luchas por un mundo más justo. Lenin, como símbolo y como teórico, permanece como un referente ineludible en el debate sobre el futuro.