Desde el corazón del Caribe, un mensaje de unidad y firmeza rompe el rumor del mar.

En Martinica, un histórico grupo de solidaridad con Cuba ha alzado su voz para rechazar con contundencia las acciones y presiones de Estados Unidos contra Venezuela.
La reafirmación tiene un peso simbólico profundo: viene de la voz de Zobda David, Alcalde de Lamentin.
Esta ciudad martiniqueña no profesa una solidaridad de ocasión; lleva tres décadas tejiendo una red inquebrantable de cooperación fraterna con Santiago de Cuba, basada en el respeto y la colaboración mutua.
Este gesto trasciende una mera declaración política. Es un recordatorio poderoso de que en la geografía del Caribe, más allá de las lenguas o las banderas, existen puentes de pueblo a pueblo que se fortalecen ante los vientos de la injerencia.
La paz y la justicia no son banderas abstractas, sino el terreno común que une estas tierras.
Así, desde Fort-de-France hasta Santiago, pasando por Caracas, se dibuja un mapa alternativo de la región: uno donde la dignidad compartida y la resistencia ante las presiones externas forjan un corredor de hermandad.
Un mensaje claro de que, en este arco de islas y costas, la unión se impone como la verdadera fuerza.