Con información del Consejo Nacional de las Artes Escénicas.
Por unanimidad, el jurado reconoce más de cinco décadas de entrega escénica.
El Consejo Nacional de las Artes Escénicas anunció el fallo: el Premio Nacional de Teatro 2026 pertenece, por decisión unánime, al actor cubano Fernando Hechavarría Gibert.
No es solo un galardón, es el reconocimiento oficial a una vida entera tejida entre bambalinas, cámaras y aulas; una trayectoria de más de 50 años que ha marcado a fuego la cultura de la isla.
Nacido en Holguín, con formación inicial en artes plásticas, Hechavarría encontró su verdadero lienzo en el escenario. Tras graduarse en la Escuela Nacional de Artes Escénicas en 1976, su camino se bifurcó entre el compromiso social y la vanguardia.
Por casi dos décadas fue columna del legendario Teatro Escambray en Villa Clara, para luego convertirse, desde 1995, en pilar fundamental de la audaz compañía Teatro El Público en La Habana.
Su currículum habla en cifras elocuentes: más de 36 obras de teatro, 31 películas y 44 programas de televisión. Ha representado a Cuba en más de 27 festivales nacionales e internacionales, llevando su arte y el de su país a coproducciones y escenarios foráneos.
Pero los números solo esbozan el volumen de un trabajo que la crítica ha celebrado por su profundidad y versatilidad.Sin embargo, el legado de Hechavarría trasciende la iluminación de los focos.
Quizás su papel más perdurable lo ejerce a la luz del día, en las aulas. Como profesor de actuación en la Universidad de las Artes ISA y en la Escuela Nacional de Teatro Corina Mestre, se ha dedicado a sembrar su vasto conocimiento en las nuevas generaciones, asegurando que el caudal de la escena cubana siga fluyendo.
El Premio Nacional de Teatro 2026, por tanto, no corona solo a un intérprete excepcional, sino a un maestro, a un puente entre épocas y a un artista total.
Fernando Hechavarría Gibert recibe el honor, y con él, la confirmación de que su huella —hecha de pasión, oficio y entrega— ya es indeleble en el alma del teatro cubano.