La termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, en vez de Felton

Cuando por estos días la termoeléctrica de Felton, en el municipio de Mayarí de la provincia de Holguín, sobresalió por el proceso de rehabilitación capital de su unidad número uno, también emergió, aunque no lo suficiente, el nombre oficial de la planta: Lidio Ramón Pérez.
La termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, en vez de Felton

La Habana, 19 jul.— Cuando por estos días la termoeléctrica de Felton, en el municipio de Mayarí de la provincia de Holguín, sobresalió por el proceso de rehabilitación capital de su unidad número uno, también emergió, aunque no lo suficiente, el nombre oficial de la planta: Lidio Ramón Pérez.

Tanta consagración tuvo a la instalación y ampliación de los servicios de electricidad en el país que el Comandante en Jefe Fidel Castro elogió su actuación en un diálogo que sostuvo en 1987 con trabajadores del sector.

“Oye Lidio, ¿Dónde quieres que te haga el monumento?”, afirmó el máximo líder de la Revolución Cubana en una parte de su intervención, refiriéndose a esta obra, cuando por su esfuerzo y dedicación personal, su disponibilidad llegó al 95% nacionalmente y al 90% en las zonas orientales, de acuerdo con reportes de prensa.

Aquel mensaje de reconocimiento debe haber sido el mayor de todos los recibidos por Lidio Ramón Pérez (San Antonio de los Baños, 20 de agosto de 1943 – La Habana, 14 de noviembre de 1994), que descolló en la Industria básica en el campo del Sistema Electro Energético Nacional.

Con apenas nueve años de edad comenzó a trabajar por necesidades económicas, aprendió el oficio de fotógrafo en poblado de Santiago de las Vegas, donde practicó sus primeras actividades revolucionarias, después alcanzó el sexto grado, terminó un curso sobre Técnicas de administración y estudios en la enseñanza media, hasta concluir la carrera universitaria de Licenciatura en Ciencias Políticas, que terminó en 1983.

Con anticipación y desde 1959, ingresó en la Juventud Socialista y pasó a desempeñar tareas propias de la organización y del Partido Socialista Popular, aunque un hecho que impactó en su formación cultural consistió en el entrenamiento realizado en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas sobre la actividad de Mantenimiento a Termoeléctricas.

No obstante, participó en la creación y formación de las Milicias Nacionales Revolucionarias, estuvo movilizado durante la invasión mercenaria por Playa Girón en 1961, que –por cierto- sus “embarcados” no llegaron a ser canjeados por compotas, sino que por primera vez, el gobierno de Estados Unidos tuvo que pagar una indemnización por daños y perjuicios.

En su trayectoria política figura también que de 1966-1968 llegó a ser Segundo y posteriormente, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en la Isla de la Juventud, y al siguiente año lo nombraron Subdelegado del Ministerio de la Industria Básica en la provincia de Camagüey, donde se ocupó de la eléctrica, entre otras actividades.

Aunque desempeñó otras tareas administrativas, de 1970-71 Delegado del MINBAS en la zona minera de Felton, un cayo antiguo aislado de tierra firme, llamado Cajimaya, donde los trabajos para la construcción de la línea férrea comenzaron en 1903, mientras se cegaba la zona de mar que lo separaba de la Isla con escombros procedentes de la minas de Piedra Gorda.

En el norte de oriente, en la primera mitad del siglo XX, se establecieron los mayores centros de extracción de minerales en Cuba: los de Felton en 1909, Nicaro 1943 y Moa en 1959, sumamente codiciados por compañías estadounidenses por la abundancia de sus yacimientos de hierro, níquel, manganeso y cobalto.

De modo que Lidio Ramón Pérez se involucró de lleno en l materialización de los compromisos contraídos con el Comandante en Jefe de iniciar la construcción de transformadores en el país, el Programa de Electrificación de las Provincias Orientales y las campañas de ahorro de la energía eléctrica.

Era muy comunicador, amigo personal y compañero, y en el caso de Holguín tuve el privilegio de acompañarlo en las incontables subidas y bajadas de montañas para llevar el servicio a zonas intrincadas y aisladas.

Aquellas operación sin límite y con poco al pìe de obra desde su inicio, se caracterizó por cargar postes de concreto y de madera que eran tirados por mulos, bueyes o cuanto equipo hubiera, hasta que empezaron a producirse localmente, tras la cual Lidio Ramón Pérez llegó contemplar la satisfacción de las familias con los beneficios de la electricidad.

Murió de cáncer cuando ocupaba el cargo de Asesor del Ministro de la Industria Básica, pero su obra no se apagó, sino que la termoeléctrica que lleva su nombre, diseñada para generar 260 megawatt, ya realizó su primera sincronización en medio del obsesivo bloqueo de Estados Unidos, que ni siquiera tiene en cuenta los estragos de la pandemia de la COVID-19. (Lino Luben Pérez)

 

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