Ordenar para crecer

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La Habana, 7 feb.— El 1 de enero de 1959 marcó en Cuba el triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro; desde entonces, la isla ha vivido innumerables cambios políticos, sociales y económicos, y fue precisamente en igual fecha, pero de 2021, cuando entró en vigor el ordenamiento monetario.

Se trata de un complejo proceso que plantea varias transformaciones a la vez: eliminación del peso convertible (CUC) , un nuevo y único tipo de cambioComo han explicado autoridades gubernamentales, entre ellos el vice primer ministro y titular de Economía, Alejandro Gil, ‘el ordenamiento monetario es una medida imprescindible para impulsar la economía, base del desarrollo del país. Entramos en un período de profundas y necesarias transformaciones, por el bien de todos’.Sobre esa base, el 2021 comenzó con el procedimiento más determinante para avanzar en la actualización del modelo económico, y aunque como se ha dicho, no resolverá por sí solo todos los problemas, si es imprescindible para llevar adelante otras tareas ratificadas por la Estrategia Económica y Social trazada por la máxima dirección del país.

Entre los objetivos a lograr está una redistribución diferente de los recursos, los que no han crecido, son los mismos, pero se repartirán de una forma distinta porque la lógica indica subsidiar personas y no productos.

Tal como expresara el jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos del Partido Comunista de Cuba, Marino Murillo, se busca propiciar el crecimiento y caminar hacia un ambiente macroeconómico, donde el dinero cumpla su función; crear condiciones para quitarle trabas al sistema empresarial y que pueda desarrollarse en un ambiente más natural.

En tal sentido, el nuevo escenario cambiario estimula los encadenamientos productivos, comprarles a los productores nacionales en lugar de importar, lo que requiere reacciones de las empresas, junto con el resto de los actores económicos y las formas no estatales de gestión.

NUEVO CONTEXTO PARA LAS FAMILIAS CUBANAS

No dejar a nadie desamparado ni aplicar terapias de choque son los principios que rigen el ordenamiento monetario en Cuba, porque si bien se eliminan gratuidades y subsidios, el Estado vela por la protección de sectores vulnerables que puedan afectarse por las medidas implementadas.

La nueva realidad monetaria implica, por varias razones, una subida de precios, en primer lugar, porque con la devaluación aumentan los costos de los productos que tengan un componente importado.

Para que se tenga una idea, en otros países —alertan expertos— el traspaso de la devaluación hacia los precios sucede en un periodo de tres a 18 meses, en dependencia de su nivel de importación; en el caso de Cuba, este proceso no será lento al tener en cuenta que anualmente se importan bienes por un valor de 12 mil millones de dólares.

De ahí que precisamente, uno de los principales riesgos del ordenamiento monetario es que se origine una inflación superior a la diseñada, pero como asegura el presidente Miguel Díaz-Canel, los precios abusivos y especulativos no se permitirán.

Se mantendrán las gratuidades en la salud, la educación y todas las conquistas de la Revolución, y tampoco se dejará de subsidiar a las familias de bajos ingresos porque ello forma parte del humanismo del modelo socialista cubano, y el problema radica en que cuando esto tiene un carácter masivo, no estimula la productividad del trabajo.

Por eso el ordenamiento monetario implica convertir el trabajo en la principal fuente de riquezas para la nación y que posibilite ingresos a los trabajadores con el objetivo de que todos los asalariados queden en mejores condiciones que antes de iniciarse este proceso.

A la sociedad cubana la caracteriza la equidad por lo que una transformación económica y social como ésta es imposible hacerla igual que en otros países, donde una devaluación implica quiebre de varias empresas y desempleo. Por eso, el ordenamiento monetario, aun cuando un grupo de entidades afrontarán dificultades por problemas de eficiencia, nunca significará tirar a las calles a miles de trabajadores, porque en el caso de Cuba los despidos no serán una opción. (Por Cira Rodríguez César)

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