Alberto Fernández: «Pongámonos de pie y empecemos nuevamente nuestra marcha»

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Alberto Fernández: «Pongámonos de pie y empecemos nuevamente nuestra marcha»

El Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez asistió este martes a la toma de posesión del presidente de Argentina, Alberto Fernández, y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner

Acompañado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el nuevo mandatario hizo público el deseo de que sus palabras expresaran «del modo más fiel posible el eco de millones de voces que aún siguen resonando en toda nuestra Argentina». Foto: Estudios Revolución

Buenos Aires, Argentina.–El nuevo Presidente Alberto Fernández llamó a los argentinos, sin distinciones, a poner a la nación de pie, «para que comience a caminar, paso tras paso, con dignidad», durante las primeras palabras de un discurso contundente y de total claridad, ante la Asamblea Legislativa luego de jurar como Jefe de Estado este martes.

En la sentida ceremonia –donde participó el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez–, el mandatario argentino convocó a la unidad del país, en pos de la construcción de un nuevo contrato de ciudadanía social.

Acompañado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el nuevo mandatario hizo público el deseo de que sus palabras expresaran «del modo más fiel posible el eco de millones de voces que aún siguen resonando en toda nuestra Argentina».
El Jefe de Estado cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, junto a su compañera Lis Cuesta, acudió a la Casa Rosada para abrazar al nuevo mandatario y desearle éxitos en su gestión.

Superar los muros emocionales –dijo– «significa que todas y todos seamos capaces de convivir en la diferencia y que reconozcamos que nadie sobra en nuestra nación».

Tenemos que «comenzar por los últimos para llegar a todos», porque, al hacer un balance del escenario a que se enfrenta, explicó que «más de 15 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria en un país que es uno de los mayores productores de alimentos en el mundo».

«Uno de cada dos niñas y niños es pobre en nuestro país», dijo con dolor el nuevo Jefe de Estado. Por eso, anunció, «la primera reunión oficial de nuestro Gobierno consistirá en un encuentro de trabajo sobre esta prioridad: el Plan Integral Argentina contra el Hambre».

Al detallar el momento que atraviesa la nación sudamericana refirió, entre otros datos, que las economías familiares se encuentran asfixiadas por los altos niveles de endeudamiento; la situación de las pequeñas y medianas empresas tiene proporciones dramáticas; la capacidad ociosa de las fábricas, industrias y comercios constituye un despilfarro de energía productiva; el desempleo afecta a casi un 30 % de los jóvenes y más de un millón 200 000 no estudian ni trabajan.

«Estoy seguro de que todos vamos a coincidir en que hemos llegado a esta situación porque se han aplicado muy malas políticas económicas». Para revertir el rumbo estructural de atraso social y productivo –adelantó Fernández– se pondrán en marcha Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia.

Con esta convocatoria –señaló– estaremos planteando una serie de medidas para restablecer los indispensables equilibrios macroeconómicos, sociales y productivos para que la Argentina se encienda y pueda volver a caminar.

Sobre el exacto escenario en el que hoy asumió su Gabinete, agregó que la inflación es la más alta de los últimos 28 años, superior al 50 %; la tasa de desocupación es la mayor desde 2006; el valor del dólar pasó de nueve a 63 en solo cuatro años; el PIB de 2019 es el más bajo de la última década; la pobreza está en los valores más altos desde 2008; la deuda externa está en su peor momento desde 2004; se cerraron 20 000 empresas en cuatro años; y se perdieron en la industria más de 141 000 empleos del sector privado.

«Detrás de estos terroríficos números hay seres humanos con expectativas diezmadas», consideró de manera descarnada. En este presente que afrontamos –aseguró– «los únicos privilegiados serán quienes han quedado atrapados en el pozo de la pobreza y la marginación».

Fue enfático al precisar que «el Gobierno que acaba de terminar su mandato ha dejado al país en una situación de virtual default»; por momentos –confesó– «siento estar transitando el mismo laberinto que nos atrapó en 2003 y del que pudimos salir con el esfuerzo del conjunto social».

Calificó al país que recibe como «frágil, postrado y lastimado». Al referirse a las salidas para esta situación, señaló que «buscaremos una situación constructiva y cooperativa con el Fondo Monetario Internacional y con nuestros acreedores». El país tiene la voluntad de pagar –aclaró–, pero carece de capacidad para hacerlo.

Entre las primeras tareas que tiene por delante su Gobierno mencionó el despliegue por todo el país de un plan de reactivación de obras públicas asociadas al desafío ecológico; el desarrollo de un ambicioso plan de construcción de viviendas; y la atención a la salud de los argentinos.

En materia de relaciones internacionales advirtió que Argentina pondrá en marcha una «integración plural y global», porque es tierra de «amistad y relaciones maduras con todos los países».

Sentimos a América Latina como nuestro hogar común, subrayó, y «vamos a robustecer el Mercosur y la integración regional». La apuesta de su Gobierno, apuntó, es por una América Latina unida, que permita «insertarse con éxito y dignidad en el mundo». En tal sentido, «defenderemos la libertad y autonomía de los pueblos a defender sus propios destinos».

En su mensaje a la nación, Fernández aseguró también que pondrán todos los esfuerzos para universalizar la educación de la primera infancia. No descansaremos –aseveró– hasta que un niño en zona rural tenga el mismo acceso a una educación transformadora que una niña de un centro urbano.

Al hablar específicamente de las mujeres, afirmó de manera contundente que «buscaremos reducir las desigualdades de género, económicas, políticas y culturales. El Estado debe reducir drásticamente la violencia contra las mujeres hasta su total erradicación». La discriminación –denunció– tiene que volverse imperdonable.

El nuevo mandatario de la Argentina no pasó por alto a su querida amiga Cristina Fernández de Kirchner que, sentada a su lado todo el tiempo, es la nueva vicepresidenta de la Patria de San Martín. De su generosidad y la visión estratégica expresada en este tiempo de la Argentina habló emocionado el Presidente. Y quiero recordar también a Néstor Kirchner –expresó–, «quien en el año 2003 me permitió participar de la maravillosa aventura de sacar a la Argentina de la postración».

Tras poco más de una hora de hablarle a su país, Fernández concluyó con la confianza de que «entre todos podamos demostrar que con la democracia se cura, se educa y se come».

Entonces alentó a todos a ponerse de pie y empezar nuevamente la marcha de Argentina.

En una jornada de esperanzas para la nación y también para Nuestra América, la agenda del Presidente Fernández estuvo cargada de compromisos, entre ellos el saludo personal a las delegaciones que lo acompañaron en su toma de posesión. Uno de ellos fue el Jefe de Estado cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien junto a su compañera Lis Cuesta acudió a la Casa Rosada para abrazar al nuevo mandatario y desearle éxitos en su gestión.

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