Como Maesdelme Cruz Gamboa, son muchas las mujeres cubanas que cada día sostienen con sacrificio silencioso y voluntad firme, el equilibrio entre la familia y la vocación profesional. En tiempos marcados por desafíos cotidianos, organizar la vida de un hogar numeroso, atender las responsabilidades domésticas y cumplir con una labor que exige entrega, y a varios kilómetros de casa, se convierte en una verdadera prueba de constancia.
Sin embargo, para ella, el esfuerzo encuentra sentido en la pasión con que ejerce su profesión. “Lo hago no solo por una necesidad personal, sino porque amo lo que hago y porque sé que muchas personas necesitan de mi atención profesional”, afirma con la serenidad de quien ha hecho del servicio a los demás una razón de vida.

Mae, como cariñosamente la llaman colegas y amistades, es Licenciada en Psicología de la Salud y Máster en Medicina Natural Integral, con una sólida vocación por la atención integral al paciente. Vive en el caserío Nuevo de El Oasis, a unos cinco kilómetros al este de la ciudad, desde donde emprende sistemáticamente, la rutina de acompañar, orientar y sanar en el policlínico de especialidades del Hospital Provincial Saturnino Lora y en el Hospital Infantil Sur, espacios donde va sembrando prestigio profesional y cercanía humana.
Maesdelme Cruz Gamboa es de esas mujeres que, aun teniendo derecho a acogerse a beneficios que la ley concede a las madres con varios hijos menores de edad, ha preferido siempre enfrentar las dificultades con entereza y dignidad.
No es una postura circunstancial, sino una manera de vivir. Así lo demostró en los días inciertos de la pandemia de la covid-19, cuando su compromiso profesional estuvo por encima del miedo y el agotamiento; y así continúa haciéndolo hoy, sorteando las limitaciones del transporte para trasladarse desde su hogar hasta los centros hospitalarios donde presta sus servicios.

Su mayor motivación nace de una convicción profunda: comprender que la salud va mucho más allá de lo físico: “Además de los problemas materiales que enfrenta la gente, cuando la mente y el cuerpo no están en armonía, la salud se resiente; y si yo puedo colaborar para que eso no suceda, o al menos minimizar esas afectaciones, entonces vale la pena el sacrificio”, expresa con la sensibilidad y la certeza de quien ha hecho del cuidado a los demás una misión de vida.
En mujeres como la psicóloga Mae, madre, profesional y ser humano de extraordinaria vocación, se resume la fuerza silenciosa de tantas cubanas que cada día vencen obstáculos para sostener la vida, acompañar el dolor ajeno y sembrar esperanza.
Feliz Día de las Madres, Maesdelme Cruz Gamboa.