Con información de Luis Alberto Portuondo Ortega.
Santiago de Cuba amaneció para conmemorar y rendir homenaje. En el aniversario 131 de la caída en combate de José Julián Martí Pérez, el corazón de la ciudad se desplazó hasta el cementerio patrimonial Santa Ifigenia.

Allí, donde sus restos reposan en un mausoleo que parece vigilar cada rincón de la tierra que lo vio partir, una representación del pueblo santiaguero —guiada por las máximas autoridades de la provincia— se reunió para recordar al Apóstol.

Bajo el cielo oriental, la ceremonia comenzó con el tradicional cambio de guardia de honor. Alumnos de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos y cadetes de la Interarmas General José Maceo marcaron el paso con una precisión que es también reverencia.
El momento más alto llegó con el depósito de las ofrendas florales: las enviadas por el General de Ejército Raúl Castro Ruz y el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Junto a ellas, una ofrenda a nombre del pueblo de Cuba recordó otra máxima martiana:
“Honrar a la Patria es una manera de pelear por ella”.



En el acto político-cultural, el Dr. C. Ricardo Hodelín Tablada, de la Unión de Historiadores de Cuba, fue directo: “El mejor tributo que podemos rendirle es no descansar ni un momento a la hora de defender la Revolución.

Porque aunque somos un país de paz, estamos dispuestos a dar nuestra vida, como nos enseñó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, su mejor discípulo”.

La jornada no fue solo en la capital provincial. En los municipios de Contramaestre, Palma Soriano y San Luis —pueblos que atesoran la ruta funeraria del Apóstol hacia la antigua capital oriental—, también hubo actos, flores y palabras.
Porque honrar a Martí, 131 años después, sigue siendo una manera de pelear por Cuba.
Fotos: Santiago Martí.