En el corazón de “Voz de Mujer”, la historia de Annia Liz de Armas Valido se expande como un relato donde el arte, la identidad y la transformación social se entrelazan. Su proyecto Lo Llevamos Rizo no surgió desde una lógica comercial, sino desde la creación artística y la necesidad de provocar conciencia. Nació en el año 2015, durante la Bienal de La Habana, a través de un performance concebido como concurso. Aquella acción, aparentemente efímera, sembró una idea poderosa: resignificar la relación de las mujeres afrodescendientes con su cabello natural.
Hoy el Proyecto de Desarrollo Local Zuturo, consolidó una vez más la alianza entre mujeres emprendedoras abriendo un espacio para reinventarse y comprender.

Lo que comenzó como una expresión estética dentro del mundo del arte, pronto reveló una realidad más profunda. Muchas mujeres no contaban con la información, los recursos ni los espacios necesarios para aprender a cuidar su cabello rizado o afro.
Desde esa carencia nace el verdadero propósito de Lo Llevamos Rizo: educar, acompañar y empoderar.
A lo largo de los años, el proyecto ha evolucionado sin perder su esencia. Hoy cuenta con ocho puntos de recogida de productos en La Habana, consolidando una red que acerca soluciones reales a la comunidad.

Y su crecimiento continúa: en el mes de abril abrirá un nuevo local en los emblemáticos Almacenes de San José, en La Habana Vieja, un espacio que no solo representará expansión comercial, sino también mayor alcance social y cultural.
Sin embargo, lo más valioso de esta iniciativa no se mide únicamente en cifras o aperturas, sino en su impacto humano. Lo Llevamos Rizo ha logrado posicionarse como un espacio de aprendizaje y reafirmación identitaria.
Talleres, intercambios y asesorías forman parte de una dinámica que transforma la percepción de la belleza y la conecta con la autoestima.

En voz de su creadora, esta filosofía queda clara:
“No es solamente una marca de productos. Lo que siempre ha caracterizado a Lo Llevamos Rizo es su componente educativo. A veces los temas estéticos pueden parecer muy superficiales, pero no hay nada más alejado de eso. Para las mujeres, la estética forma parte de nuestra autoestima. Yo sí creo que cuando una se mira en el espejo, debe sentirse bien consigo misma.”
Estas palabras resumen una visión profundamente humana.
La estética deja de ser un elemento decorativo para convertirse en un acto de reconciliación personal. Mirarse al espejo, aceptarse y sentirse bien, se transforma en un gesto de resistencia y amor propio.
En el contexto de “Voz de Mujer”, propiciado por Zuturo, esta historia adquiere aún más fuerza. No se trata solo de una emprendedora exitosa, sino de una mujer que ha sabido convertir su experiencia en puente para otras. Su proyecto dialoga con una realidad social más amplia, donde la identidad afrodescendiente busca, cada vez con más fuerza, espacios de visibilidad, respeto y orgullo.
Así, entre arte, educación y comunidad, Lo Llevamos Rizo continúa creciendo como un símbolo de transformación. Porque cuando una mujer aprende a conocerse, a cuidarse y a aceptarse, no solo cambia su reflejo… cambia también la manera en que habita el mundo.