La decisión es irrenunciable. Cuando se afirma que Cuba vencerá, no se trata de una consigna repetida mecánicamente, sino de la convicción profunda de la mayoría de los cubanos que aman la libertad y la independencia y que están dispuestos a defenderlas, incluso en medio de una de las crisis más agudas vividas en más de 65 años de Revolución.
No se trata de bravuconería ni de una apuesta por el enfrentamiento armado, esa sería siempre la última opción, sino de la determinación de resistir con inteligencia y organización: el país hará todo lo posible por garantizar, aun con las limitaciones de combustible disponibles, los servicios básicos imprescindibles para la población, mientras incrementa gradualmente sus capacidades productivas y de autosatisfacción.
En la provincia de Santiago de Cuba, como en el resto del país, las máximas autoridades del Partido Comunista de Cuba y del Consejo de la Administración Provincial, Beatriz Johnson Urrutia y Manuel Falcón Hernández, han informado a la población sobre las medidas que ya rigen la vida de los santiagueros. “Las primeras prioridades son los servicios de salud, la producción de alimentos y la continuidad de la educación”, aseguraron, al subrayar que ningún esfuerzo estará por encima de esas garantías esenciales.
En este contexto, el ahorro se convierte en un actor imprescindible: no se limita a apagar un bombillo o a reducir la venta de combustible en los servicentros; implica una reorganización integral de los recursos disponibles. La transportación de pasajeros, por ejemplo, se ha reducido aproximadamente a la mitad, y los pocos vehículos estatales en circulación tienen la obligación de recoger personas en las paradas, al tiempo que se estimula la solidaridad de transportistas y propietarios privados para sostener un servicio tan humano como necesario.
Mientras se mantenga la situación extraordinaria provocada por las restricciones a la entrada de combustible al país, en Santiago de Cuba se reajustan los horarios laborales, se implementan modalidades de trabajo a distancia y teletrabajo, se reorganizan los horarios de atención a la población, aunque los servicios esenciales se mantienen, y se dispone el cierre, de viernes a lunes, de las instituciones que no generan prestaciones vitales.
En intercambios con habitantes de la comunidad, jóvenes y personas de la tercera edad coinciden en que, pese a la incertidumbre, prevalece la confianza: “Saldremos adelante, aseguran. En Santiago de Cuba la respuesta siempre ha sido firme en defensa de la Revolución, y esta vez no será diferente, sobre todo “cuando somos conscientes de la responsabilidad que tenemos en el año del centenario del Comandante en Jefe Fidel”, expresaron varios de los consultados.
Nada será fácil en medio de las tensiones actuales, sin embargo, ante las dificultades no queda otra opción que el sacrificio, la resistencia y la creatividad del pueblo cubano, a lo que se suma la solidaridad que pueda surgir de gobiernos, empresas y naciones dispuestas a defender su dignidad y soberanía.
En esa combinación de firmeza interna y apoyo solidario externo, descansa la esperanza de superar la adversidad.