Con información de Gonzalo González.
En un encuentro que reafirma la amistad histórica entre dos pueblos hermanos, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia recibió al Embajador de la República de Cuba, Carlos de Céspedes Piedra, para impulsar una agenda conjunta que celebra la identidad compartida.
La cita, encabezada por la ministra Yannai Kadamani Fonrodona, no fue solo un diálogo diplomático, sino un espacio de convergencia donde la cultura se erigió como puente y destino común.
Rodeados de un equipo técnico que trabaja en los detalles que unen a ambas naciones, los representantes revisaron el estado del Convenio de Intercambio y Cooperación Cultural firmado en 2023.
Más que un simple balance, la reunión sirvió para imaginar juntos un camino renovado: se acordó replantear el plan de acciones para priorizar aquellas expresiones que, por su impacto y significado, logren resonar con fuerza en ambos lados del Caribe.
En este nuevo mapa de cooperación, brilló con luz propia una cita ineludible: la 45 edición del Festival del Caribe.
Esta celebración, que cada año convierte a Santiago de Cuba en un escenario vibrante de música, danza, rituales y memoria, fue señalada como un eje estratégico.
No es para menos: en sus calles y plazas, la cuenca del Caribe entera se reconoce, se cuenta y se reinventa.
Para Colombia, participar en esta fiesta mayor, es también una forma de visibilizar su propia riqueza cultural y de estrechar, desde la alegría, los lazos de integración regional.
Ambas delegaciones ratificaron la voluntad política de sus gobiernos para dinamizar los instrumentos de cooperación existentes, entendiendo que la cultura no es un adorno, sino un tejido profundo que conecta realidades y esperanzas.
“El Festival del Caribe será una vitrina para el encuentro de nuestros pueblos y sus saberes”.
Expresó la ministra Kadamani Fonrodona al término del encuentro, con la convicción de quien sabe que, en el Caribe, compartir es también una forma de construir.
En las próximas semanas, mesas de trabajo bilaterales seguirán afinando las líneas de acción que harán parte de la programación oficial del festival, cuya cartilla se revelará en los próximos meses.
Mientras tanto, la noticia ya resuena como un preludio: la música, los colores y las palabras de Colombia y Cuba volverán a encontrarse en Santiago, para celebrar juntos lo que nunca los ha separado: el mar, la memoria y la fiesta.