Pinar del Río cerró el año 2025 con la más baja tasa de mortalidad infantil de Cuba, de 4,7 por cada mil nacidos vivos.
En medio de un contexto complejo de incidencia de las arbovirosis en la población infantil, sobre todo en la edad neonatal y menor de cinco meses, ese resultado habla en favor del trabajo multisectorial en función del binomio madre- hijo, desde las atenciones primaria y secundaria de salud.
La doctora María Teresa Machín López- Portilla, jefa del Programa de Atención Materno Infantil (Pami) en la provincia, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que los municipios de Sandino, Mantua y Minas de Matahambre no reportaron decesos en el calendario que finalizó.
Asimismo, la provincia no registró muertes maternas directas, o sea, por causas obstétricas.
Precisó que las principales afecciones enfrentadas en el año estuvieron relacionadas con las enfermedades hipertensivas en el embarazo, el crecimiento intrauterino retardado y el parto pretérmino.
En el territorio sobresale el quehacer sostenido de los médicos y enfermeros de la familia, ginecobstetras, clínicos, pediatras, trabajadores sociales, psicólogos y los especialistas involucrados en el seguimiento a la mujer desde la etapa preconcepcional.
Al fortalecimiento del Pami tributaron, por ejemplo, la comisión de atención a la morbilidad materna grave, las consultas municipales de atención a la embarazada con riesgo obstétrico, el trabajo en la terapia pediátrica y en el servicio de Neonatología del hospital provincial Abel Santamaría Cuadrado que logró el 99 por ciento de supervivencia, detalló.
Los hogares maternos, entre ellos el regional Justo Legón Padilla, igualmente se encargaron del seguimiento a las gestantes de riesgo, de prevenir la anemia en mujeres bajo peso y compensar enfermedades crónicas; mientras la red de genética médica devino fortaleza en todos los territorios, agregó.
Machín López- Portilla indicó que se reportaron tres mil 621 nacimientos, cifra superior en 10 al año anterior.