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Son muchas las historias que descubrimos año tras año en cada nueva edición de la Feria Internacional del Libro. Al mismo tiempo que caminamos por cada local, en busca de algún título que nos interese, nos encontramos con diferentes personas, cuya afición por la lectura tiene orígenes que no podemos llegar a imaginar.
Es común ver a periodistas, escritores, artistas y demás profesionales a cargo proyectos de literatura, pero lo que sin duda asombraría a muchos, es ver a un estudiante de quinto año de ciencias médicas desempeñar con basta capacidad estas funciones.
César Alejandro Couse Pupo, de 23 años, creció con una gran ambientación literaria, influenciado principalmente por los conocimientos psicológicos de su madre, lo que progresivamente fue desarrollando su interés hacia esta rama hasta decidirse por la medicina.
Para César la medicina y la filología no son ciencias separadas, la biblioterapia por ejemplo, es una de las mayores potencialidades que le encuentra a la literatura en la práctica médica. Personajes como el del Dr. Tenma del manga «Monster» y autores como Aldous Huxley inspiran de gran manera su manera de comprender la aplicación de los conocimientos médicos en la vida práctica

A pesar de seguir enfrentando los desafíos cotidianos de tener una pasión ajena al gremio en el que te desarrollas, descubrir médicos, profesores y algunos compañeros que comparten este pasatiempo, motiva a César a seguir alcanzando personas a su alrededor, ya sea como doctor o librero.
Su participación en la 33 Feria Internacional del Libro está asociada al espacio «Zona Zen», un emprendimiento estudiantil dedicado al intercambio de literaturas. En colaboración con el proyecto «Mangakure San» estarán ubicados durante toda la duración de la Feria en el Café-Bar “La Claqueta”. Cabe destacar que este es su segundo año de participación activa en la Feria del Libro desde que Roxana Mena los haya invitado de manera imprevista el año pasado.

Para César Alejandro, su mayor experiencia en esta edición del evento será la interacción con el público, para él resulta de gran satisfacción platicar con personas que compartan su gusto por los libros, así como sentirse involucrado en la adquisición de una lectura, ya sea por su propia mano o no. Esta experiencia para él, solo se compara con el agradecimiento de un paciente correctamente asistido.
Este futuro profesional de la salud encuentra en la librería un pequeño descanso del agotamiento diario, donde se dedica al placer del café, mientras descubre mundos distintos. A todo el que desee de verdad encontrar su espacio en el mundo de la literatura, César les recomienda que lo intenten, porque no hay nada mejor que hacer con pasión, lo que de verdad se ama.